El PSOE entra en pánico por Ceuta mientras Sánchez mantiene al delegado como su cortafuegos de Moncloa

Dirigentes socialistas admiten que el Ejecutivo está "desbordado" y califican la gestión de "caos" y "desastre", pero el presidente no prevé sacrificar a Miguel Ángel Pérez Triano. Su antiguo jefe de Gabinete dimitió tras asegurar que le trasladó el aviso del CNI que el delegado sostiene que nunca conoció, una contradicción que amenaza con llevar la crisis a la puerta de Ferraz

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezVíctor Fernández

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Mariola López

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La crisis de Ceuta ya no se queda en Ceuta. El desconcierto ha entrado en el PSOE y amenaza con subir por la escalera de Moncloa, precisamente cuando Pedro Sánchez intenta contener las responsabilidades tras la publicación de los documentos sobre los avisos anteriores a la invasión. La primera cabeza ya ha rodado. Y, por ahora, parece que será la única.

El Independiente describe este sábado un partido instalado en el desánimo y recoge testimonios demoledores de dirigentes socialistas y cargos del propio Ejecutivo. "Es una crisis muy jodida", admite un responsable autonómico. Otro alto cargo habla de "teléfono escacharrado" y reconoce no entender cómo la desclasificación de los informes, concebida para cerrar la polémica, terminó abriendo otra todavía mayor.

Hay para todos. "Esto es un caos, un desastre, una tragedia, un guirigay", resume un dirigente de una federación crítica, mientras desde la dirección federal se admite que el Gobierno está "desbordado". Las críticas alcanzan a Marlaska, Robles y al equipo de Sánchez. Incluso hay socialistas que reclaman que se asuman responsabilidades porque consideran insuficiente el sacrificio del primer dique de contención.

Escalada que amenaza con entrar en Ferraz

Ese dique se llama Gonzalo Sanz, hasta el viernes jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta. Su dimisión ha complicado aún más el relato oficial porque se marchó dejando por escrito una afirmación muy concreta: el 29 de julio trasladó personalmente a Miguel Ángel Pérez Triano la información que había recibido del CNI sobre las convocatorias para entrar en Ceuta.

Triano sostiene exactamente lo contrario. Asegura que desconocía tanto el mensaje de WhatsApp como la conversación telefónica de once minutos que Sanz mantuvo con un miembro del servicio de Inteligencia. La Delegación ratificó oficialmente esa versión después de la dimisión. Uno asegura que avisó; el otro, que jamás fue avisado. Y ambos ocupaban los dos principales despachos políticos de la representación del Gobierno en Ceuta.

Pese al choque, Sánchez no tiene intención de prescindir por ahora del delegado, según publica OKDIARIO, que interpreta su continuidad como el cortafuegos con el que Moncloa pretende impedir que las responsabilidades asciendan hacia el Gobierno central. En Ferraz, sin embargo, ya hay voces que dudan de que la caída de Sanz resulte suficiente. El problema es que tirar del siguiente hilo conduce inevitablemente hacia arriba.

Porque el propio Sanz añadió algo más antes de marcharse: aseguró conocer informes que demostrarían "la labor de aviso y alerta" de la Delegación hacia distintos ministerios.

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Y ahí el cortafuegos empieza a tener un problema. Si Triano sabía, tendrá que explicar qué hizo. Y si no sabía, habrá que explicar quién avisó a los ministerios. En el PSOE ya empiezan a sospechar que Ceuta no se apaga sacrificando al jefe de Gabinete.