efemérides
La frase de Irene Montero sobre los menores que incendió el Congreso: "Pueden tener relaciones con quien les dé la gana"
La entonces ministra de Igualdad defendió en el Congreso la educación sexual de los menores y vinculó sus relaciones al consentimiento, desatando una fuerte polémica política.
Un 21 de septiembre de 2022, Irene Montero pronunciaba desde el Congreso una de las frases más controvertidas de su etapa al frente del Ministerio de Igualdad.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Igualdad de la Cámara Baja, la entonces ministra abordó la educación sexual de niños y adolescentes y defendió que los menores debían disponer de herramientas para conocer su cuerpo y detectar situaciones de violencia.
Fue entonces cuando aseguró que los niños tenían derecho a saber que ningún adulto podía tocar su cuerpo contra su voluntad y añadió que podían «amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana», siempre «basadas, eso sí, en el consentimiento». La intervención figura en la documentación parlamentaria correspondiente a aquella comparecencia.
Las palabras desataron inmediatamente una tormenta política. Ciudadanos las calificó de «inadmisibles» y reclamó la dimisión o el cese de Montero, mientras Vox llevó posteriormente el asunto al Pleno del Congreso y también exigió que abandonara el Ministerio de Igualdad.
El debate trascendió además la pelea entre partidos. Expertos en infancia recordaron entonces que la legislación española establecía en los 16 años la edad general de consentimiento sexual y advirtieron de la necesidad de distinguir entre educación sexual y la capacidad legal de un menor para consentir determinadas relaciones.
Montero respondió al día siguiente defendiendo el sentido de sus palabras. Aseguró sentir «mucha vergüenza» por lo que calificó como una campaña de la extrema derecha y explicó que su planteamiento buscaba garantizar una educación sexual integral que ayudase a los menores a reconocer la violencia sexual y pedir ayuda.
Cuatro años después, aquel 21 de septiembre deja una de las intervenciones que más polémica generaron durante el paso de Irene Montero por el Ministerio de Igualdad.