Las señales de la distancia entre Robles y el PSOE: la directora del CNI, un spray y una inesperada pregunta desde las filas socialistas
Una pregunta inesperada al mencionar a la ministra resume el clima que empieza a rodearla, mientras Robles marca perfil propio y admite sentirse especialmente dolida por lo que está ocurriendo en Ceuta.
Margarita Robles
La distancia entre Margarita Robles y el PSOE empieza a percibirse más en los gestos y en determinados matices que en grandes declaraciones públicas. No existe una ruptura abierta de la ministra de Defensa con el Gobierno, pero alrededor de la crisis de Ceuta se van acumulando episodios que muestran a Robles defendiendo posiciones propias, especialmente cuando se trata del Centro Nacional de Inteligencia y de las Fuerzas Armadas.
El principal punto de fricción gira alrededor de la directora del CNI, Esperanza Casteleiro. El Congreso ha convocado a Robles para comparecer el próximo 6 de octubre ante la Comisión de Gastos Reservados con el objetivo de abordar, entre otras cuestiones, la actuación del servicio de Inteligencia durante los días previos a la crisis de Ceuta. La comparecencia de Casteleiro, solicitada por varios grupos, continúa sin fecha.
Robles ha dejado claro que no entiende que las explicaciones terminen únicamente en ella. La ministra dirigió directamente a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, para reclamar que la Junta de Portavoces autorice también la presencia de Casteleiro. “Me gustaría que en la Junta de Portavoces, señora presidenta, se autorizara a la directora del CNI para que no quepa la más mínima duda”, afirmó. La ministra añadió que la responsable del servicio de Inteligencia está dispuesta a acudir y que no existe ningún problema por su parte para comparecer y que ambas indicarían la misma versión.
La petición resulta especialmente significativa después de que desde el grupo socialista se haya insistido en que la responsable política del CNI es la propia ministra de Defensa. Patxi López también había rechazado que la Comisión de Gastos Reservados se convierta en un “careo” entre responsables de los servicios de Inteligencia. Robles, sin embargo, continúa defendiendo públicamente que Casteleiro debe tener la posibilidad de explicar directamente lo ocurrido.
A esa diferencia se añade la forma en la que se ha organizado la propia comparecencia de la ministra. Según ha podido saber este medio, Robles trasladó inicialmente dos fechas diferentes en las que tenía disponibilidad para acudir a la comisión y ninguna de ellas era el 6 de octubre. Finalmente, desde el Congreso se le comunicó que la comparecencia tendría que celebrarse ese día. La fecha no era la que mejor encajaba en su agenda, pero la ministra asumió la convocatoria y ya ha confirmado que acudirá.
La ministra quiere hacerlo y ha insistido en que dará todas las explicaciones que pueda ofrecer dentro de una comisión sometida al deber de secreto. Lo que resulta llamativo es que haya querido dejar constancia de que había facilitado otras posibilidades y que, pese a ello, terminó recibiendo como fecha definitiva el 6 de octubre.
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Ceuta es, además, un asunto que Robles está viviendo con especial intensidad. La ministra se ha mostrado dolida por algunas de las afirmaciones que se están realizando sobre los militares desplegados en la ciudad autónoma y rechaza que se proyecte la imagen de unas Fuerzas Armadas incapaces de actuar o de unos efectivos “desarmados”. No me gusta que hablen de lo mio, el ejercito tiene un limite, es terrible lo que esta pasando en Ceuta.
La titular de Defensa insiste en que los militares reciben formación para el combate, disponen del armamento correspondiente y están preparados para cumplir las misiones que les sean encomendadas.. Otra cuestión diferente, sostiene, es cuáles son exactamente las órdenes que reciben y qué funciones tienen atribuidas en cada momento. Robles no quiere que las decisiones políticas sobre el despliegue terminen convirtiéndose en reproches contra los miembros de las Fuerzas Armadas.
Esa defensa se extiende también al CNI. La ministra considera que el servicio de Inteligencia debe poder explicar qué información manejó antes de la crisis de Ceuta y qué comunicaciones trasladó a otros organismos. De ahí su insistencia en que Casteleiro comparezca personalmente. Robles ya había señalado días antes que la directora del CNI no tenía ningún obstáculo para acudir a la comisión y que, de hecho, tenía interés en hacerlo.
A todo ello se sumó este miércoles la polémica por el spray de defensa mostrado por la diputada del PP Ana Vázquez en el Congreso. Tras el episodio registrado posteriormente en distintas dependencias de la Cámara, Robles optó por no establecer de inmediato una relación directa entre ambos hechos. Preguntada al respecto, explicó que no disponía de toda la información y que no podía asegurar que la sustancia detectada procediera necesariamente del mismo spray, llegando incluso a plantear que pudiera tratarse de otro producto, su expresión era de extrañeza ante lo ocurrido.
Fue precisamente al trasladar este medio a una persona de las filas socialistas esas palabras de Robles sobre la controversia del spray cuando se produjo otra escena llamativa. Antes de entrar a valorar el fondo de lo que había señalado la ministra, la contestación llegó en forma de pregunta y con evidente sorpresa: “¿Margarita Robles?”.
La frase no constituye por sí sola hablar de una fractura dentro del Ejecutivo, pero sí resulta reveladora la sorpresa con la que fueron recibidas esas palabras concretas de la ministra sobre el episodio del spray.
La posición trasladada desde el PSOE sobre ese mismo asunto fue más institucional. Fuentes socialistas explicaron a este medio que prefieren esperar a disponer de los informes de la Policía y de los propios servicios del Congreso antes de cerrar una valoración sobre lo sucedido. Su intención es reconstruir con detalle tanto la introducción del gas pimienta como la posterior intoxicación de varias personas y, una vez recopilada toda la documentación, estudiar si de los hechos pueden derivarse responsabilidades.
No existe, por tanto, una conclusión cerrada por parte de los socialistas sobre el episodio del spray, pero sí aparece una diferencia de matiz. Robles se limita a advertir de que no cuenta con suficiente información para vincular automáticamente unos hechos con otros, mientras el PSOE remite a los informes que deberán determinar exactamente qué ocurrió y qué consecuencias puede tener.
La sucesión de episodios no permite hablar de una ruptura declarada entre Robles y el Gobierno, pero sí deja ver una distancia creciente en la forma de afrontar algunas de las cuestiones más sensibles.
La ministra quiere que comparezca la directora del CNI, pese a que todavía no ha sido convocada. Había ofrecido dos fechas diferentes para acudir ella misma y terminó aceptando un 6 de octubre que no era ninguna de las opciones inicialmente planteadas y que tampoco era la jornada que mejor encajaba en su agenda. Se muestra especialmente dolida cuando se cuestiona la actuación de los militares, defiende al CNI y evita asumir conclusiones sobre la polémica del spray sin conocer previamente todos los datos.
Y cuando desde este medio se trasladan a las filas socialistas las palabras de Robles sobre la controversia del spray, una inesperada pregunta termina sintetizando el momento: “¿Margarita Robles?”.