Técnicos de Hacienda meten en más problemas a Zapatero con una pregunta clave sobre las joyas saudíes
Reclaman al expresidente que explique por qué conservó como propias y no cedió unas piezas que asegura haber recibido del rey de Arabia Saudí en 2007, cuando ocupaba La Moncloa y durante una visita oficial del monarca.
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero
La explicación de José Luis Rodríguez Zapatero sobre el origen de las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho no solo no ha conseguido acabar con las dudas. Más bien ha abierto un nuevo frente. Y eso que es la "defensa" respecto al hallazgo en su despacho de ese lote millonario de piezas.
Apenas unas horas después de que el expresidente haya comunicado al juez que las piezas de mayor valor fueron un regalo del entonces rey de Arabia Saudí en 2007 (pese a que su portavoz, Luis Arroyo, lo negó rotundamente en su día), los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) han puesto sobre la mesa una pregunta clave: si las recibió siendo presidente del Gobierno, durante una visita oficial y en el marco de las relaciones entre ambos países, ¿por qué terminaron formando parte de su patrimonio particular?
Gestha ha reclamado este miércoles a Zapatero que aclare precisamente ese extremo y ha recordado que fue durante su propio mandato cuando, en 2005, se aprobó un 'Código de Buen Gobierno' que establecía criterios para los regalos recibidos por los miembros del Ejecutivo. Entre ellos se contemplaba que aquellos obsequios de "mayor significación de carácter institucional" pudieran incorporarse al patrimonio del Estado. Los técnicos consideran por ello que el expresidente debe explicar por qué no cedió las piezas si efectivamente le fueron entregadas "en su condición de presidente del Gobierno" y en "representación de España".
España
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Patricia Rodríguez Corchado
La explicación saudí abre ahora la incógnita fiscal
Pero si Zapatero logra acreditar que hubo un regalo, todavía no despeja por sí solo todas las cuestiones. Gestha ha explicado que, si se demuestra que la donación se produjo efectivamente en 2007, la eventual investigación penal relacionada con el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones estaría afectada por la prescripción. Los técnicos recuerdan que un regalo de estas características debía declararse en el plazo correspondiente y apuntan, al mismo tiempo, hacia otro impuesto: la posesión de las joyas podría tener incidencia en el Impuesto sobre el Patrimonio si las piezas no fueron declaradas.
Eso sí, los propios Técnicos de Hacienda han rebajado considerablemente la posibilidad de que esta última cuestión pueda desembocar en un delito fiscal. Gestha considera "muy improbable" alcanzar el umbral penal de 120.000 euros de cuota presuntamente defraudada: según sus cálculos, sería necesario que las joyas superasen los 3,4 millones de euros y que el patrimonio individual, descontadas las deudas, rebasase los 10,7 millones. La cuestión es clara: por qué unas joyas recibidas por Zapatero cuando era presidente, en plena visita oficial del monarca saudí, no acabaron en manos del Estado y sí entre sus pertenencias particulares.