Sánchez intenta esquivar a los españoles en Harvard pero le preguntan por Begoña y David
Estudiantes de España con acceso confirmado fueron inicialmente excluidos del foro, pero algunos lograron entrar y un estudiante puso al presidente ante las causas judiciales de su familia entre aplausos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Harvard
Pedro Sánchez viajó a Harvard para hablar de tecnooligarcas y acabó teniendo que hablar de corrupción. Y no precisamente porque estuviera incluido en el guion. La última parada estadounidense del presidente del Gobierno terminó convirtiéndose en un incómodo bumerán después de los problemas que tuvieron varios españoles para acceder al foro.
Según publicó OKDIARIO, estudiantes españoles que tenían confirmada su asistencia al John F. Kennedy Jr. Forum recibieron posteriormente un correo comunicándoles que el aforo estaba completo. "Todos los españoles hemos recibido un correo de que está lleno y que no hay espacio. Pero ayer nos dijeron que sí", relató uno de ellos al periódico, que atribuye la decisión al intento de evitar preguntas incómodas.
La jugada, en cualquier caso, salió regular. El propio medio señala que la mayoría consiguió finalmente acceder una vez iniciado el acto. Y fue entonces cuando el cuidadosamente preparado discurso de Sánchez sobre The Technoligarch Threat to Democracy (la amenaza de los tecnoligárcas sobre la democracia) terminó aterrizando en asuntos bastante más domésticos.
Un estudiante le preguntó por los casos de corrupción que afectan a su partido y por las causas judiciales relacionadas con su esposa, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez. La intervención provocó aplausos entre parte de los asistentes y obligó al presidente a responder sobre un terreno muy diferente al que había elegido para su visita a Harvard.
Corrupción, sí. Su familia ni tocarla
Sánchez reconoció que tanto su Gobierno como el PSOE han sufrido "algunos casos de corrupción" y defendió que había respondido ante ellos. Sin embargo, levantó inmediatamente un cortafuegos alrededor de su familia.
"Esos no son casos de corrupción ni escándalos. Esos son otros asuntos", sostuvo antes de acusar a la oposición y a determinadas asociaciones de extrema derecha de haber cruzado "líneas rojas".
El presidente fue todavía más lejos al dirigirse directamente al estudiante. Le reprochó que diera por culpables a su mujer y a su hermano y defendió que las causas que les afectan pertenecen a otro ámbito: "Ese es otro asunto que lleva a la política sucia, pero no a la corrupción".
Y Harvard siguió torciendo el guion. Otros estudiantes preguntaron después por el espionaje de Pegasus y el giro español sobre el Sáhara, la crisis de Ceuta y Venezuela, incluyendo el papel de José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez había acudido a una de las universidades más prestigiosas del mundo para advertir a los alumnos sobre los peligros que amenazan a las democracias. Terminó explicándoles por qué la corrupción de su partido es corrupción, pero las causas que afectan a su propia familia son "política sucia". Una Masterclass de relato, nada que no sepamos en España.