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Las exmonjas de Belorado, nuevas víctimas de la crisis de la vivienda tras ser desahuciadas: ahora reclaman soluciones

Las religiosas que se hicieron famosas por su guerra con la Iglesia se suman al debate de los desahucios después de perder judicialmente su convento. Tras el caso de Mari Carmen, la crisis inmobiliaria suma unas protagonistas de lo más inesperadas.

Las exmonjas de Belorado saliendo del Juzgado de Bilbao.

Las exmonjas de Belorado saliendo del Juzgado de Bilbao.Europa Press

David González
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Hay quien llega al debate de la vivienda después de pagar una hipoteca durante 30 años, quien lo hace tras encadenar alquileres imposibles y quien, en un giro de guion difícil de imaginar, llega después de una sonada guerra con la Iglesia y un desahucio judicial.

Es el caso de las exmonjas de Belorado. Las religiosas han decidido poner rostro al problema de los desahucios en España y reclamar soluciones para quienes se quedan sin un lugar donde vivir. Y lo hacen con conocimiento de causa: la comunidad ya ha sufrido el desalojo de su convento y asegura que afronta ahora nueve procedimientos judiciales.

La crisis de la vivienda acaba de encontrar, por tanto, unas portavoces bastante poco convencionales.

Las exmonjas denuncian que sobreviven «como pueden» mientras se suceden las comparecencias, los trámites judiciales y las obligaciones económicas. También alertan de la situación de los conventos de Orduña y Derio, donde, según su versión, existen actuaciones encaminadas a conseguir nuevos desalojos.

Vamos, que si hasta ahora el culebrón de Belorado tenía suficientes ingredientes para una serie, ahora incorpora también un capítulo sobre la vivienda. Y no uno cualquiera. Las religiosas sostienen que detrás de cada expediente hay personas y reclaman que antes de llegar al desahucio se busquen alternativas habitacionales y vías de diálogo.

«No somos únicamente un expediente judicial. Somos personas que necesitamos un lugar donde vivir», aseguran.

Una reivindicación que, aplicada a su caso, tiene una evidente paradoja: quienes durante años tuvieron como hogar un convento se encuentran ahora reclamando precisamente aquello que se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza de los españoles: un sitio donde vivir.

Después de Mari Carmen, llegan las monjas

El debate sobre los desahucios ya tenía su particular lista de protagonistas y ahora incorpora a las exmonjas de Belorado.

Después del caso de Mari Carmen, las religiosas se suman al coro de quienes denuncian las dificultades que existen cuando se pierde una vivienda y no hay una alternativa clara.

Eso sí, con una diferencia sustancial: pocas personas pueden presumir de haber llegado al debate inmobiliario después de protagonizar previamente una de las mayores guerras religiosas y judiciales de los últimos tiempos.

Belorado, definitivamente, no deja de producir titulares.

Y aparece la Iglesia como «gran tenedor»

Las exmonjas tienen además otro argumento preparado: el patrimonio inmobiliario de la Iglesia.

La comunidad cuestiona que una institución con una importante cantidad de bienes inmuebles pueda tener, al mismo tiempo, a religiosas enfrentadas a procedimientos de desahucio.

La denuncia abre otro melón: qué ocurre con los inmuebles religiosos, quién puede utilizarlos cuando se rompe una comunidad y hasta qué punto debe existir una alternativa antes de que quienes los ocupan terminen en la calle. Un debate complejo que las religiosas resumen desde su propia experiencia.

Las exmonjas de Belorado.

Las exmonjas de Belorado.Francisco Canals.

Porque una cosa es discutir sobre patrimonio inmobiliario y otra bastante diferente descubrir que el inmueble en cuestión era, hasta hace poco, tu casa.

Belorado cambia el hábito por los juzgados

Mientras tanto, las exmonjas continúan con su particular peregrinación, aunque esta vez los destinos no son precisamente santuarios: juzgados, despachos de abogados y comparecencias.

La comunidad asegura que intenta mantener su vida común mientras afronta los procedimientos y busca soluciones para su futuro.

Y así, después de meses de titulares sobre cismas, patrimonio, Iglesia y tribunales, las exmonjas de Belorado aterrizan en otro de los grandes debates nacionales: la vivienda.

Monjas de Belorado.

Monjas de Belorado.

Quién sabe. A este paso, el próximo capítulo del caso Belorado podría venir con contrato de alquiler, fianza y cláusula de actualización del IPC.

Porque en España hasta las monjas han terminado descubriendo que encontrar casa puede ser, literalmente, un milagro.

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