Sánchez parte en dos su decreto de vivienda para salvar la bronca interna
La coalición alcanza un acuerdo después de retrasar el Consejo de Ministros una hora y divide sus medidas en dos textos ante las dificultades para conseguir después una mayoría suficiente en el Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El Gobierno ha encontrado finalmente una solución para cerrar su enésima pelea interna por la vivienda: partir el paquete en dos. PSOE y Sumar han alcanzado este martes un acuerdo de última hora para aprobar dos reales decretos diferentes y permitir que todos los ministros entraran finalmente al Consejo.
La reunión debía comenzar a las 9:30 horas, pero las negociaciones entre los dos socios de la coalición prolongaron el pulso hasta pasadas las 10.30. Moncloa anunció entonces el pacto para "dar respuesta a las demandas de la ciudadanía y avanzar en derechos" después de una noche de contactos.
La letra pequeña resulta bastante menos triunfal. La división permite separar las medidas con mayores posibilidades de superar posteriormente el Congreso de aquellas que provocan más rechazo entre los propios aliados parlamentarios del Ejecutivo.
Dos decretos para una mayoría imposible
El precedente está demasiado cerca. Hace apenas unos meses Sumar también presionó al PSOE para ampliar otro decreto de vivienda e incluso sus ministros llegaron a ausentarse del Consejo. El Gobierno terminó aprobándolo, pero la norma acabó cayendo posteriormente en el Congreso al no reunir los votos necesarios.
Ahora Sánchez intenta evitar la repetición. Junts ha rechazado algunas de las propuestas defendidas desde la izquierda de la coalición, mientras PSOE y Sumar han pasado las últimas horas negociando asuntos como la renovación de contratos, el alquiler de habitaciones y las medidas destinadas a impedir desahucios de personas vulnerables.
El acuerdo contempla, a falta de conocer definitivamente ambos textos, prolongar hasta 2028 la protección frente a determinados desahucios, endurecer las condiciones de los alquileres temporales y establecer incentivos fiscales. Sumar ha peleado hasta el último momento por incorporar también sus principales exigencias sobre los contratos de arrendamiento.
La fórmula permite ahora que cada bloque recorra su propio camino parlamentario. Uno podrá buscar una mayoría que incluya a Junts y PNV mientras el otro recogerá las reivindicaciones que Sumar considera irrenunciables, aunque su futuro en el Congreso resulte bastante más incierto.
El Ejecutivo presenta el resultado como un acuerdo. Pero este martes cuenta otra cosa: dos partidos que gobiernan juntos han necesitado negociar hasta retrasar el Consejo de Ministros y dividir en dos su respuesta al principal problema que los españoles señalan actualmente en las encuestas.
Y todavía queda la prueba decisiva. Aprobar los dos decretos sólo constituye el primer paso. PSOE y Sumar deberán conseguir ahora que las mismas medidas que han necesitado separar para ponerse de acuerdo dentro del Gobierno encuentren las mayorías necesarias fuera de él. Ahí volverán a esperar Junts y el resto de socios.