Sol se convierte en una ratonera para Sánchez mientras se juega sus decretos el viernes
Los manifestantes se niegan a abandonar la plaza, Ayuso exige su desalojo, Delegación rechaza intervenir y Cercanías deja de parar en la estación mientras el Ejecutivo busca una mayoría en el Congreso que no tiene ni mucho menos asegurada
Sol, durante al Asamblea informativa del Sindicato de Inquilinas de este martes
Pedro Sánchez consiguió el martes apagar el incendio dentro del Consejo de Ministros, pero no el que continúa encendido en plena Puerta del Sol. Los acampados han decidido permanecer en la plaza y mantener una protesta que comienza a generar consecuencias mucho más allá de sus reivindicaciones sobre vivienda.
La situación afecta ya a uno de los principales nudos de transporte de la capital. Cercanías Madrid anunció que sus trenes dejaron de efectuar parada en Sol desde las 21:00 horas del martes, una medida adoptada mientras continúa una concentración que amenaza con prolongarse indefinidamente.
La presión aumenta además desde la Comunidad de Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha reclamado a la Delegación del Gobierno que proceda al desalojo y le ha dado un plazo de 48 horas antes de acudir a la vía contencioso-administrativa y solicitar medidas cautelares.
Francisco Martín, sin embargo, no parece dispuesto a satisfacer esa petición. El delegado del Gobierno defiende que la Policía Nacional no intervendrá mientras la protesta se desarrolle pacíficamente y apela al derecho de reunión, dejando abierta una batalla institucional sobre quién debe actuar y bajo qué circunstancias.
Podemos intenta hacer suyo el descontento
A la disputa institucional se suma la política. Podemos ha encontrado en la movilización una oportunidad para recuperar protagonismo en el terreno social del que nació buena parte de su fuerza política tras el 15M. Irene Montero ha expresado públicamente su apoyo a que la acampada continúe. Algo que constata su intento de capitalizar políticamente el movimiento. La formación busca recuperar terreno con Sumar mientras endurece su presión sobre los decretos del Gobierno.
El problema para Sánchez es que las medidas anunciadas el martes tampoco han conseguido levantar el campamento. PSOE y Sumar necesitaron negociar hasta última hora, retrasaron una hora el comienzo del Consejo de Ministros y finalmente optaron por dividir sus propuestas sobre vivienda en dos reales decretos diferentes.
La fórmula solucionó momentáneamente la pelea dentro de La Moncloa, pero trasladó el problema al Congreso. Los textos necesitan ser convalidados y el Ejecutivo llega a esa votación sin poder dar por garantizados todos los apoyos de la mayoría que permitió la investidura de Sánchez.
Todo pendiente del viernes
El viernes es la siguiente fecha marcada en rojo. El Congreso deberá pronunciarse sobre unas medidas que el Gobierno presenta como respuesta al problema de la vivienda, mientras algunos de sus socios continúan planteando objeciones y los propios manifestantes consideran insuficiente lo aprobado.
Nadie puede anticipar qué ocurrirá en Sol si se tumba alguno de los decretos. De momento, aprobarlos no ha servido para desactivar la protesta: los acampados permanecen, Podemos alienta su continuidad y la disputa sobre un eventual desalojo enfrenta ya a Ayuso con la Delegación. La ratonera de Sol permanece abierta.