Las mentiras del Gobierno sobre los decretos de vivienda, al descubierto: Bolaños y Mínguez se contradicen
Por la mañana el PSOE aseguraba que seguía negociando con Junts “hasta el último minuto”; por la noche, tras el fracaso de la votación, Bolaños negó que se hubiera hablado con ellos en todo el día.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
El viernes, el Congreso tumbó los dos reales decretos de vivienda del Gobierno. El primero cayó por 178 votos en contra y 172 a favor; el segundo, por 184 a 166. PP, Vox y Junts votaron en contra en ambos casos (en el segundo se sumaron PNV y Coalición Canaria). El Ejecutivo llevaba días presentando esos textos como el resultado de una negociación intensa con los socios de investidura, especialmente con Junts, y como la respuesta al desahucio de Maricarmen Abascal y a las protestas de la Puerta del Sol. La jornada dejó, sin embargo, una contradicción directa entre dos voces del mismo Gobierno.
Por la mañana, en Hoy por Hoy de la Cadena SER, la portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez, afirmó que no daban “nada por perdido” y que negociarían “hasta el último minuto”. La propia SER tituló que Mínguez confirmaba que seguían negociando con Junts y que “hoy es el día de la verdad”. La dirigente socialista calificó de “bastante decepcionante” el anuncio previo de Junts de votar en contra de unos decretos que, según ella, habían sido negociados con el partido de Carles Puigdemont, y mantuvo abierta la vía del acuerdo hasta el momento de la votación.
Por la noche, ya con los decretos derrotados, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, dijo lo contrario en Malas Lenguas. “Hoy no hemos hablado con Junts. Hoy han hablado ellos con su voto”, declaró. Añadió que tocaba “parar, reflexionar y ser conscientes de la gravedad y el daño que han hecho con su voto negativo a los decretos”. La frase choca de frente con el relato de la mañana: si no se había hablado en todo el día, la portavoz socialista no podía estar anunciando negociaciones de última hora con la misma formación.
El desajuste no es aislado. Días antes, el 29 de septiembre, Bolaños había asegurado que llevaban “meses” hablando con Junts y con Podemos sobre vivienda. El 25 de septiembre defendía conversaciones con “todos los grupos” que quisieran acuerdo, “no solo con Junts”, y pedía discreción. En el debate del viernes, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, enumeró medidas de Junts incorporadas al texto —el Gobierno llegó a hablar de en torno al 90 %— y ofreció tramitar modificaciones si al menos se abstenían. El País describió una “intensa negociación” en la que el Ejecutivo se sintió engañado porque Junts le había hecho creer que aprobaría el decreto. Junts, por su parte, llevaba desde la víspera pidiendo la retirada de los textos y elaborando una alternativa de 59 páginas que entregó a Rodríguez.
Este mismo sábado, Mínguez volvió a RAC1 y cambió el tono: el PSOE “siempre” está dispuesto a negociar, pero dijo desconocer si en ese momento había conversaciones con Junts, y exigió que la formación independentista explicara por qué votó en contra si “la gran mayoría de sus propuestas están recogidas”. El relato oficial oscila así entre la negociación activa hasta el último minuto, la ausencia total de contactos el día de la votación y, al día siguiente, la duda sobre si siquiera se está hablando.