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CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA

El PP retrata a Sánchez en Bruselas y pide una ley europea de vivienda que se aleje del populismo

Desde el entorno de Feijóo se exige una ley de vivienda que facilite la construcción. El PP recuerda el fatídico resultado de las políticas 'sanchistas': un aumento del 74% del precio de la vivienda, del 45% del alquiler y la salida de una de cada tres casas del mercado

Pleno del Parlamento Europeo

Pleno del Parlamento EuropeoPhilippe STIRNWEISS

Abel Martín
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"Es imperativo, es imperioso intervenir el mercado de la vivienda. Y eso es también lo que estamos haciendo". Mientras Pedro Sánchez vuelve a aprobar este martes en Consejo de Ministros unos decretos de vivienda mellizos a los dos anteriores que el Pleno del Congreso de los Diputados echó para atrás el viernes pasado, el Partido Popular también toma decisiones en materia de vivienda. Aunque eso sí, en una línea bien distinta a la de este Gobierno de coalición PSEO-Sumar. 

El PP recurre al Pleno del Parlamento Europeo para convertir a España en el principal ejemplo de lo que, a su juicio, no debe hacer Bruselas ante la crisis habitacional: intervenir el mercado sin resolver el problema de fondo, la falta de oferta.

Con la futura ley europea de vivienda asequible sobre la mesa, los 'populares' han lanzado un mensaje inequívoco a la Comisión Europea: los 27 no necesitan más restricciones sobre los inmuebles que ya existen, sino más viviendas. Y han situado a Teresa Ribera, exministra de Pedro Sánchez y actual vicepresidenta de la Comisión, en el centro de su crítica política.

El PP rechaza el enfoque de la iniciativa europea porque considera que pone demasiado énfasis en intervenir el mercado y en limitar determinados usos de las propiedades, mientras deja en segundo plano las condiciones necesarias para incrementar el parque residencial. La formación de Alberto Núñez Feijóo pretende, así, llevar a Bruselas la misma alternativa que defiende en España: más suelo, menos burocracia, licencias más rápidas, menor presión fiscal y mayor seguridad jurídica.

No es un debate menor. Será tema de mítines y reproches mutuos en esta particular precampaña en la que ya está sumida la sociedad española. Detrás de la discusión sobre las futuras políticas europeas de vivienda se encuentra una cuestión que afecta directamente a millones de ciudadanos. El problema no se resuelve restringiendo el funcionamiento del mercado. Es preciso y necesario aumentar sustancialmente la oferta.

España, el “laboratorio” que el PP lleva a Bruselas

El eurodiputado popular Borja Giménez Larraz ha sido especialmente contundente. Como responsable del informe del Parlamento Europeo sobre la crisis de vivienda, ha presentado a España como “el mayor laboratorio de este tipo de políticas de toda la Unión Europea”.

Su argumento parte de una lectura política de los últimos años. El Gobierno de Sánchez, sostiene el PP, lleva ocho años aplicando políticas de intervención y regulación del mercado residencial sin que esas medidas hayan conseguido contener el deterioro del acceso a la vivienda. Que le pregunten a propietarios e inquilinos en Cataluña. También a los okupas.

Los populares ponen cifras a su diagnóstico. Según los datos que ha manejado el PP en el debate europeo, el precio de compra de la vivienda en España se ha incrementado un 74% y el alquiler un 45%. Además, aseguran que durante el último año las rentas del alquiler han aumentado en nuestro país más del doble que en el conjunto de la Unión Europea.

A su juicio, el balance se completa con dos elementos especialmente preocupantes: la salida del mercado del alquiler de una de cada tres viviendas y un déficit de oferta estimado en 750.000 viviendas.

Desde la sede nacional de la madrileña calle Génova desmontan la idea de que la regulación, por sí sola, pueda solucionar una crisis provocada en buena medida por el desequilibrio entre oferta y demanda.

De la "regulación" a la escasez

Una de las principales líneas de ataque del PP se dirige contra las restricciones a la compra de segundas residencias y al alquiler temporal. Giménez Larraz considera que estas medidas han demostrado ser “tremendamente ineficaces y contraproducentes”.

La crítica encierra el núcleo del discurso popular: regular una oferta escasa no crea nueva vivienda. Desde esta perspectiva, limitar el uso de determinadas casas o pisos puede modificar dónde y cómo se ofertan, pero no resuelve el déficit estructural. Y si las restricciones reducen los incentivos para que propietarios e inversores mantengan o incorporen inmuebles al mercado, el efecto será, precisamente, el contrario del buscado.

Es aquí donde el PP pretende establecer una diferencia con las políticas de Sánchez. Frente a una estrategia que considera centrada en intervenir sobre el parque existente, propone actuar sobre las causas que dificultan que esa oferta aumente.

Las propuestas, insisten en el PP, pasan por movilizar suelo, acelerar licencias, reducir impuestos, impulsar la innovación y la industrialización de la construcción, atraer inversión y garantizar seguridad jurídica.

Feijóo y su compromiso a construir un millón de casas

El discurso de los eurodiputados populares no es independiente de la estrategia nacional de Alberto Núñez Feijóo. Al contrario: Bruselas se convierte en el nuevo escenario para defender una de las principales propuestas del presidente del PP.

Feijóo se ha comprometido a iniciar la construcción de un millón de viviendas durante la primera legislatura. El PP quiere presentar ese objetivo como la respuesta estructural a una crisis que considera imposible de solucionar mediante controles y restricciones.

En el Parlamento Europeo, Pablo Arias, coordinador del Partido Popular Europeo en la Comisión de Mercado Interior que estudia la propuesta legislativa, ha reforzado esta idea con una dimensión continental: Europa necesitaría construir “casi 10 millones de viviendas” para cubrir la demanda.

Con estos datos, es evidente que el problema adquiere una dimensión que difícilmente puede resolverse mediante regulación. De ahí la advertencia de Arias: “No podemos conformarnos con redistribuir una escasez que seguirá existiendo si no construimos más”.

Una frase que resume la estrategia política del PP y, al mismo tiempo, el principal punto de fricción con la izquierda europea. Pero también con Pedro Sánchez: redistribuir lo que existe frente a aumentar lo que no se ha levantado durante estos ochos años de mandato 'sanchista'.

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