La UGT convoca a la huelga general por la vivienda mientras prepara un hotel de lujo
El sindicato de Pepe Álvarez convoca un paro general por las dificultades para acceder a una casa, mientras su antigua sede madrileña se transforma en un establecimiento hotelero con habitaciones de 600 euros.
Sede de la UGT en Valencia
UGT se prepara para salir a la calle contra la crisis de la vivienda mientras uno de sus inmuebles más emblemáticos de Madrid toma un camino muy diferente: convertirse en un hotel de lujo. Según publica este domingo Vozpópuli, la antigua sede del sindicato en el número 88 de la calle Hortaleza está en obras para albergar un establecimiento de alta gama. Una operación que vuelve a cobrar protagonismo justo cuando la organización dirigida por Pepe Álvarez llama a una huelga general para reclamar viviendas asequibles y mejores salarios.
La coincidencia tiene su miga. UGT y CCOO han convocado para el 11 de noviembre un paro de 24 horas con el objetivo de denunciar que los sueldos no permiten afrontar el precio de la vivienda. En su manifiesto, los sindicatos cargan contra la especulación inmobiliaria y reclaman a las administraciones medidas para facilitar el acceso a un hogar.
Sin embargo, el antiguo edificio sindical de Hortaleza tendrá un destino muy alejado del alquiler residencial. El proyecto, promovido por Pulitzer Hoteles, contempla unas 42 habitaciones con tarifas previstas que rondan los 600 euros por noche. La reforma está presupuestada en aproximadamente diez millones de euros, según las informaciones publicadas sobre la operación.
La historia viene de lejos. UGT compró el inmueble en 1987 y, tras trasladar su sede a la avenida de América, optó por alquilarlo a una empresa privada. El Ayuntamiento de Madrid aprobó en 2022 el cambio de uso para permitir la actividad hotelera. Por tanto, no se trata de una decisión tomada ahora con motivo de la huelga, sino de un proyecto anterior que vuelve a situarse bajo el foco público.
La polémica tampoco es nueva para los movimientos por la vivienda. En 2022, activistas vinculados al Sindicato de Inquilinas ocuparon temporalmente el edificio para protestar precisamente contra su transformación en hotel. La Policía desalojó el inmueble poco después. Cuatro años más tarde, ese movimiento participa junto a UGT y otras organizaciones en la convocatoria del 11-N.