Felipe VI se despide de Ceuta con un rotundo discurso, varios recados al Gobierno y un mensaje contundente a Marruecos
El Rey ha concluido su viaje la ciudad autónoma fijando con claridad su posición sobre tres cuestiones especialmente sensibles tras la crisis de julio: qué hacer con quienes entraron irregularmente, cómo defender la integridad territorial y sobre qué principios debe construirse la relación con el país vecino.

Los Reyes Felipe VI y Letizia durante un encuentro con una representación de la sociedad ceutí durante su visita a Ceuta
Felipe VI ha cerrado su histórica jornada en Ceuta con un discurso cargado de mensajes y con varias frases que inevitablemente miran hacia el Gobierno tras lo ocurrido desde finales de julio. Sin citar expresamente al Ejecutivo, el Rey ha reclamado firmeza sobre la soberanía española, ha defendido que quienes entraron irregularmente deben regresar "lo antes posible" a sus lugares de origen y ha exigido "unidad institucional" y soluciones "prácticas y tangibles" para una ciudad que todavía afronta las consecuencias de la crisis migratoria.
Y el monarca también ha mirado directamente hacia Marruecos. Felipe VI ha defendido una buena relación de vecindad con el país norteafricano, pero ha dejado muy claras las condiciones sobre las que debe asentarse: "confianza y respeto mutuos" y, especialmente, "buena fe por ambas partes".
El jefe del Estado ha pronunciado estas palabras ante una representación de unos 300 ceutíes recibidos por los Reyes al final de una intensa jornada. Un discurso con el que ha querido transmitir tranquilidad a la población, pero en el que también ha fijado con rotundidad varios principios sobre la respuesta que debe darse después de una crisis que él mismo ha definido como un "shock".
Soberanía "indiscutible" y una petición de unidad
Una de las frases más contundentes de Felipe VI ha llegado precisamente al hablar de la españolidad de Ceuta y Melilla. El Rey ha recalcado que ambas ciudades constituyen una parte "irrenunciable" de España, provocando los aplausos de los asistentes, antes de pronunciar una afirmación especialmente significativa después de todo lo sucedido. "La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables, son indiscutibles", ha advertido.
Una declaración inequívoca que llega después de semanas en las que la gestión del Gobierno ante la crisis de Ceuta ha estado sometida a críticas por parte de la oposición. Felipe VI no ha entrado en esa disputa política ni ha mencionado al Ejecutivo, pero sí ha defendido una posición de máxima firmeza respecto a la integridad territorial española. "Ceuta es España y Ceuta es Europa", ha insistido. Por eso, ha explicado, cualquier amenaza que sufra la ciudad autónoma constituye también una amenaza para el conjunto de la Unión Europea.
El Rey ha añadido otra reclamación que puede leerse en clave interna. Ha pedido "unidad institucional" para poner en marcha soluciones "prácticas y tangibles" y ha considerado que ha llegado la hora de que autoridades públicas, instituciones locales y estatales y fuerzas políticas estén "sin fisuras, sin ambages ni medias tintas, a la altura de la ciudadanía".
Los que entraron irregularmente "deben regresar"
Felipe VI también ha abordado una de las grandes cuestiones todavía pendientes tras la crisis migratoria: la situación de quienes permanecen en territorio español después de haber entrado irregularmente. Y su posición ha sido clara. "Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben —como regla de principio— regresar a su lugar de origen, lo antes posible", ha dicho, precisando que ese retorno debe realizarse por los cauces legalmente establecidos.
El jefe del Estado ha defendido al mismo tiempo que, mientras permanezcan en España, esas personas "deberán ser tratadas siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas por las leyes". Pero Felipe VI ha acompañado esa obligación de otra exigencia: "También se les debe exigir un respeto escrupuloso de las normas de convivencia ciudadana y de los derechos y libertades de los ceutíes".
El mensaje a Marruecos: confianza, respeto y "buena fe"
Si algunos pasajes del discurso permiten una lectura dirigida hacia la política interna, en el caso de Marruecos Felipe VI ha sido explícito. El monarca ha señalado que España y la Unión Europea tienen la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación de vecindad con el país norteafricano, "de provecho y de progreso para ambos lados de la frontera". Una relación que, ha remarcado, debe contribuir además a promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales.
Pero esa voluntad de entendimiento ha venido acompañada de unas condiciones muy concretas. La relación debe estar basada y sostenida siempre "en la confianza y el respeto mutuos". Felipe VI ha considerado que mantener esa buena vecindad es deseable y necesario, aunque para conseguirlo ha advertido de que hace falta "buena fe por ambas partes".
"España, por su lado, tiene el firme propósito de seguir haciendo cuanto esté en su mano para que así sea", ha sostenido. Una formulación con la que el Rey ha reafirmado la disposición española al entendimiento, pero dejando claro que la relación necesita reciprocidad.
"No estáis solos y no estaréis solos"
El discurso también ha tenido un componente especialmente emocional. Felipe VI ha expresado su dolor por todas las personas que fallecieron trágica y "absurdamente" a finales de julio, a las que los Reyes habían rendido tributo poco antes. También ha recordado que esta visita era una "larga deuda" que deseaba saldar desde su proclamación como Rey en 2014. De hecho, el viaje estaba proyectado para este mismo año antes de que se produjeran los graves acontecimientos de finales de julio.
Felipe VI ha explicado que él y la reina Letizia han acudido a Ceuta para trasladar un abrazo "lleno de afecto y cariño de parte de toda la sociedad española" y mostrar su admiración por el temple y el coraje de los ceutíes y por su "ejercicio cotidiano de la convivencia, por encima de razas, lenguas y religiones".
Y ha reservado para el final otra de las frases más rotundas de la jornada. Como jefe del Estado, ha transmitido "un mensaje de serenidad y de confianza a pesar de la incertidumbre" y ha garantizado que España no dejará a los ceutíes "solos ni indefensos". "No estáis solos y no estaréis solos", ha insistido Felipe VI, antes de recordarles que cuentan con el apoyo del resto de los españoles, la garantía de los poderes e instituciones del Estado y "el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona".
Los vivas al Rey, a Ceuta y a España y una ovación han cerrado el discurso. Felipe VI y Letizia pasarán la noche en la ciudad autónoma —la primera vez que ocurre en democracia— antes de viajar este miércoles a Melilla.