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El día que Felipe González prometió lealtad a Sánchez ante todo el PSOE con Zapatero como testigo

El expresidente socialista se puso a disposición del jefe del Ejecutivo durante el Congreso de Valencia de 2021, aunque dejó claro que seguiría expresando sus críticas con libertad.

Felipe González, Pedro Sánchez y Zaparero

Felipe González, Pedro Sánchez y ZapareroEUROPA PRESS

Patricia Rodríguez Corchado

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El 16 de octubre de 2021, Felipe González protagonizó uno de los gestos políticos más significativos de reconciliación con Pedro Sánchez. El expresidente del Gobierno, que había mantenido importantes discrepancias con el secretario general del PSOE, aprovechó el 40 Congreso Federal del partido, celebrado en Valencia, para ofrecerle públicamente su lealtad. 

Lo hizo ante los dirigentes y delegados socialistas y con José Luis Rodríguez Zapatero también presente en una jornada concebida para exhibir la unidad de la organización.

La imagen contrastaba con los enfrentamientos internos que habían marcado los años anteriores. González, que había dirigido el PSOE durante 23 años y ocupado la Presidencia del Gobierno entre 1982 y 1996, decidió trasladar un mensaje de respaldo al líder socialista, aunque sin renunciar a su derecho a expresar discrepancias sobre las decisiones políticas del Ejecutivo.

Durante su intervención, González se dirigió directamente a Sánchez para recordarle que su compromiso seguía vinculado al proyecto socialista que él mismo había encabezado durante décadas y que entonces estaba bajo la dirección del presidente del Gobierno.

"Mi lealtad es con un proyecto político que encabecé durante 23 años como secretario general, 13 años y medio como presidente del Gobierno, y que ahora encabezas tú, Pedro Sánchez", afirmó ante el plenario del congreso.

El expresidente también quiso marcar distancias entre el respaldo al partido y la aceptación incondicional de todas las decisiones del Gobierno. González recordó que Sánchez conocía su disposición a colaborar, pero también su independencia a la hora de manifestar sus opiniones.

"Estoy disponible", aseguró, al tiempo que defendió su libertad para discrepar y subrayó que no pretendía interferir en la dirección política del PSOE.

La intervención se produjo después de varios años de desencuentros entre ambos. Felipe González había cuestionado distintas decisiones de Sánchez, especialmente sus alianzas parlamentarias y el Gobierno de coalición con Unidas Podemos, así como los acuerdos con formaciones independentistas.

Aquellas diferencias se remontaban a la crisis interna del PSOE de 2016, cuando Sánchez terminó abandonando la Secretaría General tras perder el respaldo de una parte de la dirección socialista. Su posterior regreso al liderazgo, gracias a las primarias de 2017, abrió una nueva etapa en la que González mantuvo sus reservas sobre diferentes decisiones estratégicas del partido.

Sin embargo, cinco años después de aquella crisis, el congreso de Valencia reunió de nuevo a ambos dirigentes en una escenificación pública de acercamiento. Sánchez recibió a González, Zapatero y Joaquín Almunia entre abrazos y aplausos, y compartió con ellos una jornada marcada por la reivindicación de la historia del PSOE.

José Luis Rodríguez Zapatero también aprovechó el encuentro para respaldar a Sánchez. El expresidente reivindicó la gestión del Ejecutivo, especialmente las medidas de protección social adoptadas durante la pandemia, y manifestó su orgullo por las políticas desarrolladas por el Gobierno socialista.

Zapatero destacó los expedientes de regulación temporal de empleo, el ingreso mínimo vital y la subida del salario mínimo interprofesional como algunas de las principales actuaciones del Ejecutivo. Además, trasladó su apoyo al presidente del Gobierno y defendió la continuidad del proyecto político que lideraba.

La presencia conjunta de los tres dirigentes adquirió un significado especial por sus diferentes trayectorias dentro del socialismo. Mientras Zapatero se había convertido en uno de los principales defensores públicos de Sánchez, González había expresado repetidamente sus desacuerdos con la estrategia del secretario general.

El congreso socialista también estuvo marcado por una larga ovación a los expresidentes y por los gestos de acercamiento entre dirigentes que habían mantenido posiciones enfrentadas durante los años anteriores. La organización buscó transmitir una imagen de cohesión después de las profundas divisiones internas que había atravesado el partido.

Aquel 16 de octubre de 2021, Felipe González dejó una declaración que quedó asociada a uno de los momentos de mayor acercamiento público con Pedro Sánchez. Cinco años después, sus palabras permiten recuperar una etapa en la que las discrepancias entre ambos quedaron temporalmente relegadas ante la imagen de unidad que el PSOE quiso proyectar desde Valencia.

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