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Tensión entre Sánchez y la socialista Frederiksen: el gesto que demuestra que España está cada vez más aislada en la UE

La primera ministra danesa se ha acercado al presidente de España durante la cumbre europea para mantener una conversación que ha transcurrido con semblante serio por ambas partes. Una escena que coincide con el creciente choque entre ambos gobiernos por la inmigración.

(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen y el primer ministro de Polonia, Donald TuskFERNANDO CALVO

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Ha sido una de las anécdotas de la cumbre en Bruselas que ha arrancado este viernes. Pedro Sánchez permanece sentado. Mette Frederiksen se acerca hasta él y se inclina para hablarle. La primera ministra de Dinamarca mantiene un semblante serio durante el intercambio mientras el presidente español escucha y asiente, también serio, desde su asiento. Las imágenes difundidas dejan una escena llamativa entre dos dirigentes que comparten familia política, pero que cada vez están más alejados en uno de los grandes debates que atraviesan Europa: la inmigración.

No ha trascendido el contenido de esa conversación y, por tanto, no puede asegurarse que ambos estuvieran hablando precisamente de política migratoria. Pero la imagen se ha producido en una jornada marcada por las diferencias entre España y un grupo cada vez más amplio de países europeos sobre cómo afrontar las llegadas irregulares.

La dirigente socialista danesa se ha situado desde hace tiempo junto a la italiana Giorgia Meloni entre los mandatarios que reclaman una política europea mucho más restrictiva. Este viernes ambas han vuelto a impulsar, junto al primer ministro neerlandés Rob Jetten, una reunión previa al Consejo Europeo para coordinar posiciones en materia migratoria.

Al encuentro han acudido dirigentes de 18 países y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. España no ha participado. Entre los asistentes estaban Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia, además de Italia, Dinamarca y Países Bajos.

Dinamarca cuestiona directamente el rumbo de España

La distancia entre Frederiksen y Sánchez ha quedado todavía más clara después. La primera ministra danesa ha explicado que ha pedido a la Comisión Europea que estudie qué consecuencias tienen para el resto de socios comunitarios decisiones nacionales como las regularizaciones extraordinarias.

Frederiksen no ha mencionado expresamente a España al formular su crítica, pero ha cuestionado que un Estado pueda actuar prácticamente en dirección contraria al resto y ha planteado qué ocurre cuando una persona que ha entrado irregularmente acaba obteniendo autorización para permanecer en ese país. La referencia encaja directamente con el debate abierto en Bruselas por la regularización impulsada por el Gobierno español, una medida que ha provocado recelos entre varios socios comunitarios.

El contraste político resulta especialmente significativo porque Frederiksen no pertenece a la derecha europea. La dirigente danesa es socialdemócrata y, sin embargo, en materia migratoria ha encontrado importantes puntos de coincidencia con Meloni. Italia y Dinamarca se han convertido, de hecho, en dos de los principales motores del grupo de países partidarios de endurecer las reglas migratorias europeas y explorar fórmulas que hasta hace unos años estaban fuera del debate comunitario.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante el Consejo Europeo en Bruselas.ALEXANDROS MICHAILIDIS

Una de ellas son los centros de retorno en terceros países. Alemania, Austria, Dinamarca, Grecia y Países Bajos trabajan de manera coordinada en este tipo de soluciones, destinadas a gestionar fuera de territorio comunitario determinados procesos relacionados con la expulsión de inmigrantes sin derecho a permanecer en la UE.

Ceuta cambia el debate europeo

La crisis sufrida este verano en Ceuta ha vuelto a aparecer sobre la mesa. Meloni ha dicho este viernes que los acontecimientos de la ciudad autónoma demuestran la necesidad de mantener una elevada vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión Europea, con especial atención a la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad asociados. La dirigente italiana también ha reclamado una revisión de la legislación comunitaria para hacer más eficaces los procedimientos relacionados con los inmigrantes irregulares durante los controles fronterizos.

Los participantes en el encuentro han discutido la necesidad de que la UE disponga de herramientas excepcionales ante episodios de llegadas masivas o cuando la inmigración sea utilizada como instrumento de presión por terceros Estados. Eso podría traducirse en mecanismos que permitan suspender temporalmente determinados procedimientos de asilo en situaciones excepcionales, una posibilidad sobre la que Bruselas viene trabajando y que requerirá encaje jurídico con las obligaciones europeas e internacionales.

El resultado deja a España fuera de una reunión en la que 18 Estados miembros han debatido precisamente cómo endurecer la respuesta europea después de una crisis migratoria ocurrida en territorio español. El Gobierno de Sánchez mantiene, además, importantes diferencias con varios de esos países respecto a la regularización y los centros de retorno en terceros Estados.

Austria y República Checa también señalan a España

Frederiksen no ha sido la única que ha puesto el foco sobre nuestro país. El canciller austríaco, Christian Stocker, ha criticado abiertamente la regularización española y ha asegurado que España ha enviado una señal que, a su juicio, va en dirección contraria a los esfuerzos europeos para combatir la inmigración irregular, proteger las fronteras y desarrollar centros de retorno fuera de la Unión.

El canciller austríaco, Christian StockerBianca Otero

Mucho más contundente ha sido el primer ministro checo, Andrej Babiš, que ha acusado a determinados políticos españoles de estar dispuestos a "sustituir a la población" mediante la inmigración para mantenerse en el poder. Se trata de una acusación política de Babiš, no de un hecho acreditado, pero muestra hasta qué punto la estrategia española se ha convertido en objeto de discusión entre algunos socios europeos.

Meloni y Sánchez rebajan la tensión por Schengen, pero mantienen sus diferencias

En paralelo, España e Italia han dado un paso para rebajar otro de los frentes abiertos desde la crisis de Ceuta. Sánchez y Meloni han hablado en los márgenes del Consejo Europeo y han acordado que sus ministros de Interior trabajen durante los próximos días para buscar medidas alternativas que permitan retirar los controles temporales establecidos entre ambos países.

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Italia ha prorrogado durante otros siete días sus controles sobre pasajeros procedentes de España, mientras Madrid mantiene las medidas recíprocas hasta el 22 de octubre. El objetivo es coordinar ahora su retirada. Ese acercamiento puntual no elimina, sin embargo, las diferencias sobre inmigración. Meloni continúa defendiendo una política mucho más restrictiva y Frederiksen, desde la socialdemocracia, comparte buena parte de esa orientación.