elecciones 29-N
Irene Montero vende 'Paz, casa y trabajo' con un chalet de 615.000 euros y su sueldazo de eurodiputada
El partido morado renuncia a su logo en los carteles para volcar su campaña en la imagen de su eurodiputada, una estrategia personalista que choca con su chalet en Galapagar y su sueldo en Europa

Cartel de Podemos con Irene Montero a la cabeza para las elecciones del 29-N
Podemos ha decidido jugarse las elecciones generales del 29 de noviembre a una sola carta: Irene Montero. La formación ha eliminado sus siglas y su logotipo de los carteles para dar todo el protagonismo a la imagen de su candidata, acompañada de un lema de tres palabras: "Paz, casa y trabajo".
Una apuesta que busca conectar con las preocupaciones cotidianas de los españoles, pero que también abre la puerta a examinar las contradicciones entre el mensaje electoral y el historial de una formación que ya ha pasado por el Gobierno.
La operación resulta llamativa por partida doble. Por un lado, Podemos aparca la marca con la que irrumpió en la política española para confiar su suerte electoral al rostro más reconocible de la formación. Por otro, presenta una consigna tan sencilla como ambiciosa que obliga a mirar a la propia Irene Montero y a la experiencia política de los morados para comprobar hasta qué punto encaja con su trayectoria.
La primera palabra del eslogan es “paz”. Sin embargo, uno de los episodios más recientes protagonizados por Montero ha sido precisamente su enfrentamiento verbal con agentes de la Policía Nacional durante las protestas contra el desahucio de Maricarmen.
Cabe recordar que la eurodiputada acudió a la concentración del pasado 23 de septiembre y cuando uno de los agentes le pidió que dejara de “soliviantar a la masa”, Montero respondió: “Soy eurodiputada”, una forma de imponerse como alto cargo público para intimidar al policía que solo estaba haciendo su trabajo.
El episodio ofrece una imagen incómoda para una campaña que sitúa la paz en el centro de su mensaje. La protesta se convocó para tratar de impedir el desahucio de una anciana, pero lejos de utilizar el diálogo y predicar con el ejemplo, la eurodiputada intentó utilizar su cargo para amedrentar a la policía.
La segunda palabra del lema es “casa”, una de las grandes preocupaciones de los españoles y un asunto que Podemos ha convertido durante años en una de sus principales banderas políticas. Pero también es un terreno especialmente delicado para Irene Montero y su pareja, el exlíder de Podemos Pablo Iglesias.
En mayo de 2018, ambos adquirieron un chalet en Galapagar por unos 615.000 euros, justo en el momento en que llegaron a formar gobierno con Pedro Sánchez. La vivienda, de unos 268 metros cuadrados y situada en una parcela de más de 2.000 metros cuadrados, cuenta incluso con jardín y piscina.
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La compra abrió entonces un debate sobre la coherencia entre el discurso de los dirigentes morados y su decisión de adquirir una vivienda de esas características. Iglesias y Montero defendieron públicamente que podían permitírsela con sus ingresos y que la habían comprado para vivir, no para especular.
Ocho años después, con la vivienda convertida en un símbolo recurrente de aquella polémica, Podemos vuelve a colocar la casa en el centro de su mensaje electoral. La diferencia es que ahora no se trata de una formación recién llegada a las instituciones, sino de un partido que ha tenido responsabilidades de Gobierno y que necesita convencer a los votantes de que sus propuestas pueden responder a sus problemas de acceso a la vivienda.
El tercer pilar del eslogan es el “trabajo”. En este caso, la trayectoria de Montero también ofrece un dato concreto para contextualizar su mensaje: la eurodiputada de Podemos percibe una retribución bruta anual de 135.063,12 euros por su cargo en el Parlamento Europeo. La comparación con la realidad de los trabajadores españoles es inevitable en una campaña que pretende situar el empleo entre sus prioridades.
Muchos ciudadanos afrontan salarios ajustados, dificultades para llegar a fin de mes y problemas para acceder a una vivienda, mientras la candidata morada desarrolla su actividad política con una remuneración notablemente alta y desde la que el coste de vida se ve de una manera muy diferente. La cuestión ahora es saber ¿cómo pretende Podemos convencer a quienes tienen dificultades para llegar a fin de mes de que su candidata representa sus mismos problemas cotidianos?
“Mujer”, la palabra que falta en su eslogan
Los usuarios de redes sociales han añadido a modo de ironía que a Podemos solo le ha faltado añadir la palabra “mujer” a su eslogan de campaña para el 29-N ya que algunos recuerdan la Ley del solo sí es sí y lo que provocó.
Podemos tendrá que lidiar con su propio balance de Gobierno. La formación participó en el Ejecutivo de coalición con el PSOE entre 2020 y 2023, con Irene Montero al frente del Ministerio de Igualdad durante buena parte de ese periodo.
Uno de los episodios más controvertidos de aquella etapa fue la ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida como la ley del solo sí es sí. La norma impulsada por Igualdad provocó revisiones de condenas y rebajas de penas para agresores sexuales al entrar en vigor, debido a la aplicación de los nuevos marcos penales.