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Benjamín López, sobre Felipe VI: "Ser monárquico es casi una obligación"

No se trata de ser monárquico o republicano sino de estar a favor o en contra de la Constitución. Los socios del PSOE quieren acabar con la Corona para destruir "el régimen del 78".

Imagen de archivo del Rey Felipe VI

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Se cumplen diez años del reinado de Felipe VI en esta España convulsa que nos ha tocado vivir. Hoy día ser monárquico es casi una obligación para cualquier español que esté harto de lo que el sanchismo está haciendo a nuestro país y preocupado por el futuro de España.

Ser monárquico es una forma de defender a España de los que quieren acabar con su Constitución, con el "régimen del 78" que llaman ellos, para llevarnos por caminos de extremismo izquierdoso que ya conocemos por mucho que traten de disfrazarlos de progresismo. Muchos españoles que no hemos simpatizado nunca mucho con la Monarquía ahora nos hemos vuelto defensores a ultranza porque conocemos las intenciones de los que desde la izquierda y el separatismo quieren acabar con ella.

Felipe VI podrá caer bien o mal, se podrá estar más o menos de acuerdo con tener un sistema hereditario para ocupar la Jefatura del Estado, pero ahora mismo todo eso es secundario ante la emergencia nacional que tenemos: el ataque de la izquierda y el independentismo a la Constitución

Hay que ser monárquico no por defender a Felipe VI sino por llevar la contraria a Pedro Sánchez, al PSOE y a todos sus socios que quieren acabar con la Corona, a sabiendas de que si cae esta Institución cae la Constitución al completo y sería necesario redactar otra nueva en la que podrían caber todos y cada uno de los disparates por los que abogan los comunistas, los separatistas y los sanchistas, desde la posibilidad de independizar territorios hasta la limitación administrativa de la libertad de información pasando por el control absoluto de los poderes del Estado en manos del Ejecutivo.

Es decir, podrían plasmar en un texto constitucional lo que ahora Sánchez y sus socios tratan de conseguir por la puerta de atrás mediante leyes inconstitucionales, como la amnistía, que luego valide el Tribunal Constitucional más politizado y sumiso al Ejecutivo de la historia. Porque Sánchez se ha encargado de que así sea con nombramientos que sonrojan a cualquier demócrata de verdad.

Si cae la Monarquía cae la Constitución

El debate en este décimo aniversario de Felipe VI como Rey de España no se centra en Monarquía o República sino que se reduce a Monarquía o totalitarismo, porque los enemigos de la Corona son en realidad los enemigos de la Constitución y de la democracia.

Jamás tendrán la mayoría suficiente para reformar la Carta Magna en estos aspectos que requieren mayorías de 3/5 y por eso quieren una nueva vía: destruirla y elaborar otra nueva a su medida. De ahí los ataques que recibe la institución desde Podemos, Sumar, y los partidos independentistas. El propio PSOE, en el mejor de los casos se comporta con indiferencia cuando no con desprecio hacia la Corona.

Felipe VI podrá caer bien o mal, se podrá estar más o menos de acuerdo con tener un sistema hereditario para ocupar la Jefatura del Estado, pero ahora mismo todo eso es secundario ante la emergencia nacional que tenemos: el ataque de la izquierda y el independentismo a la Constitución. Si cae el Rey cae la Carta Magna, cae el modelo que nos dimos en 1978 y, lo que es peor, se abre otro que no augura nada bueno.

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