EDITORIAL
Juan Lobato se defiende ante notario de las artimañas mafiosas de La Moncloa
Suena a película de gánsteres eso de ir al notario a defenderse de su propia organización. Lobato hizo bien, pero le faltó valentía para denunciarlo públicamente

El portavoz del PSOE en la Asamblea, Juan Lobato
El diario ABC publica una exclusiva que pone los pelos de punta: “Moncloa filtró el documento secreto del novio de Ayuso y trató de implicar a Lobato”, dice el titular del artículo que explica que “la jefa de gabinete de Óscar López le envió la confesión de González Amador para que la sacara en la Asamblea”. Y añade que “el líder del partido en Madrid se negó: Presidencia lo filtró a los medios y él ha depositado los mensajes de 'WhatsApp' en una notaría”.
Es decir, Juan Lobato, sabedor de que las artimañas de La Moncloa pueden ser constitutivas de delito, quiso desmarcarse por completo para eludir posibles responsabilidades penales en el futuro. Por eso fue a un notario, para dejar claro allí que él no tiene nada que ver con estas prácticas de un Gobierno contra un ciudadano particular para perjudicar a un rival político, algo más propio de una república bananera que de una democracia de la UE.
Suena a película de gánsteres eso de ir al notario a defenderse de su propia organización. Juan Lobato hizo bien, pero le faltó valentía para denunciarlo públicamente. Es cierto que sería una heroicidad enfrentarse a su propio partido, pero también lo es que su táctica de protegerse penalmente mientras trataba de salvar su puesto es una incoherencia como una catedral.
No tiene sentido defender el sillón en una organización de la que se está protegiendo. No se puede ser miembro de una ‘famiglia’ y a la vez aspirar a ser una persona decente. La representación de esa dualidad la vimos hace unos días en la Asamblea de Madrid, cuando la esposa imputada de Pedro Sánchez acudió allí a declarar ante la Comisión de Investigación. Juan Lobato ejerció de escolta de la esposa de su jefe y la defendió públicamente para, probablemente, ganar puntos y tratar de salvar su cuestionada cabeza. Sin embargo, Sánchez le pagó filtrando a la prensa unos días después el nombre de su sustituto, el ministro Óscar López.
Precisamente la jefa de Gabinete de Óscar López fue la persona que estuvo a punto de pringar a Juan Lobato en el asunto de la filtración de información confidencial del novio de Ayuso que ya está en los tribunales. Parece incluso que bien podría haber sido una trampa. No lo sabemos. El caso es Lobato se zafó de ese asunto como pudo, pero de quien debería zafarse de inmediato es de Pedro Sánchez.
El próximo fin de semana se celebra el Congreso del PSOE en Sevilla. Veremos si Juan Lobato tiene ganas de plantar cara a Pedro Sánchez o está dispuesto a plegarse. De momento, tal y como publicamos este lunes en ESdiario, la Federación Madrileña está “en pie de guerra” contra Óscar López. No quieren paracaidistas. Las información de ABC no puede sino que acentuar el problema.