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El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz

El fiscal general del Estado, Álvaro García OrtizEuropa Press

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En las conversaciones mantenidas por la Fiscal Provincial de Madrid, Pilar Rodríguez, con el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, destaca una frase que es muy preocupante en un Estado de Derecho. Dicha frase es "aunque dan ganas de incorporar un poco de cianuro".

Esta frase se la envía la Fiscal a su jefe poniendo de manifiesto que su intención es cargar todo lo posible la filtración para perjudicar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En otro momento de las conversaciones de esta Fiscal también se puede leer: "No quiero alimentar a la bestia", refiriéndose también a Ayuso. Es profundamente indignante poder comprobar cómo Pilar Rodríguez, encargada de defender el principio de legalidad en Madrid, se refiere a la presidenta elegida democráticamente como "bestia" y que tendría ganas de darle un poco de "cianuro" judicialmente hablando. 

Miedo nos tiene que dar a los ciudadanos que una fiscal acredite tanto odio en su actividad profesional. Sinceramente, creía que esa conducta no podría darse en una democracia y que personajes semejantes solo existen en las dictaduras. Pilar Rodríguez no merece estar ni un minuto más dirigiendo ninguna fiscalía, y tampoco poder llevar a cabo el trabajo de fiscal, ya que está inhabilitada por su falta de credibilidad.

Además, recibía con mucho agrado el mensaje que le enviaba el teniente fiscal dejándole caer que iba a tener algún nombramiento que suponía un ascenso. Estas conversaciones a las que se adhiere Sofía Puente, hermana del ministro Óscar Puente, actualmente alto cargo en el ministerio de Bolaños, pone de manifiesto que la corrupción está instalada en la Fiscalía General del Estado y que la referida Pilar Rodríguez se convirtió en el brazo ejecutor de Moncloa en su plan de destrozar a los rivales políticos.

Por el momento, el único que ha dimitido es el responsable socialista en la Comunidad de Madrid Juan Lobato, sepultado por la podredumbre del plan organizado y ejecutado, según los indicios, desde algún despacho de la Fiscalía, pero sin duda, atendiendo al propio informe de la UCO y a falta de conocer las conversaciones del propio Fiscal General y de otros fiscales, queda claro que el Tribunal Supremo llegará hasta el final en tan oscuro episodio que sin duda denigra a todos.

Es necesario que se investigue y se esclarezca si Álvaro García ha actuado en este caso por motivaciones políticas. También es necesario saber si Pilar Rodríguez actúa de forma sistemática en sus acusaciones por motivos ideológicos y con ánimo de perjudicar a ciudadanos, porque los españoles no podemos estar tranquilos hasta que se sepa toda la verdad, ya que pueden existir dudas de la neutralidad de la fiscalía, máxime cuando su responsable en Madrid llama "bestia" y planteándose poner más "cianuro" en las denuncias contra rivales políticos del partido gobernante.

La corrupción de este socialismo agónico está alcanzando al Fiscal General y sus más estrechos colaboradores. También alcanza al hermano del presidente que tiene que acudir al juzgado a explicar porque cobraba por no ir a trabajar. Salpica a la mujer de Sánchez que esta siendo investigada por múltiples delitos y que le han pedido que detalle sus cuentas bancarias. 

Ministros acusados de recibir dinero por mordidas y líderes del PSOE en entredicho por el que fue su amigo Víctor de Aldama, situación que recuerda a ese partido socialista de la década de los noventa en el que Roldán defraudaba dinero de los huérfanos de la Guardia Civil, y que sumió a España en una ola de escándalos. Curiosamente, en ese momento los dirigentes socialistas reaccionaron igual que ahora, acusando de la existencia de unos periodistas y políticos de la oposición que formaban el "sindicato del crimen". Ahora hablan de “fango y bulos”. Es decir, la misma táctica de negar y acusar a los que denunciaban la corrupción gubernamental, aunque con nuevas palabras.

Pero a diferencia de lo que ocurrió en esa etapa corrupta socialista, ahora lo más terrible es comprobar cómo algunos fiscales pueden estar colaborando en la cacería de ciudadanos por motivos políticos, degradando una institución que tiene como prioridad la defensa del principio de legalidad. Todo se investigará y se esclarecerá en el Tribunal Supremo, pero lo que ya hemos podido leer todos los españoles es que la Fiscal Provincial de Madrid Pilar Rodríguez le gustaría poner "un poco más de cianuro" contra Ayuso y que "no hay que alimentar a la bestia". Pedir su dimisión es poco.

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