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EDITORIAL

Ángel Víctor Torres, el ministro achicharrado por el caso Ábalos

Los mensajes de WhatsApp que se han conocido dejan bien a las claras la familiaridad con la que Torres y Koldo se trataban

El ministro Ángel Víctor Torres con Pedro Sánchez

El ministro Ángel Víctor Torres con Pedro Sánchez

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Víctor Aldama, el arrepentido, ha puesto patas arriba La Moncloa y el PSOE. Sus declaraciones y los indicios que van saliendo hacen prever que más temprano que tarde alguien del Gobierno o del núcleo duro de Pedro Sánchez va a caer. Santos Cerdán, Ángel Víctor Torres y Francina Armengol entran en todas las quinielas, señalados de manera muy directa por Aldama.

De entre ellos es el canario Torres, actual ministro de Política Territorial y ex presidente de Canarias, el que gana enteros. Las últimas revelaciones del diario El Mundo, una este mismo jueves, sobre sus relaciones con Aldama, con Koldo García como intermediario, le dejan al filo del precipicio.

Los mensajes de WhatsApp que se han conocido dejan bien a las claras la familiaridad con la que Torres y Koldo se trataban y cómo el presidente canario se interesaba de manera desmedida por agilizar el pago de unos contratos de mascarillas a la empresa de Aldama.

¿Es normal que un asesor del Ministerio de Transporte medie en la forma en la que lo hizo Koldo ante Torres para que cobre un contrato una tercera persona? ¿Lo veía normal el presidente canario? ¿Es habitual que un presidente autonómico se interese personalmente y dedique tanto tiempo a solucionar un cobro de una empresa que ha prestado un servicio a la Comunidad Autónoma?

Aldama acusó a Torres ante el juez de haber pedido una mordida de 50.000 euros para agilizar estos pagos. Más allá de que eso sea cierto o se pueda demostrar, lo que sí parece existir es una sombra de duda cada vez más alargada y oscura sobre la figura de Ángel Víctor Torres.

En la mayoría de los países de nuestro entorno hace semanas que habría caído alguien del Gobierno o del PSOE por el caso Aldama. Aquí, la estrategia de Sánchez pasa por no ceder ni un milímetro de terreno al PP y dejar caer a Torres o a cualquier otro de los ministros señalados. Eso significaría reconocer la corrupción del Gobierno o de uno de sus miembros en activo, lo que subiría a otra cota el escándalo y dejaría al propio Sánchez a los pies de los caballos

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