EDITORIAL
Adiós 2024 convulso, feliz 2025 que habrá que pelear
Este 2024 que finaliza hoy será recordado como un año muy convulso en lo político, rematado por una tragedia natural como la DANA que se pudo evitar en buena parte

Pedro Sánchez dice adiós
Este 2024 que finaliza hoy será recordado como un año muy convulso en lo político, rematado por una tragedia natural como la DANA que se pudo evitar en buena parte, sobre todo si las obras de encauzamiento que exigía el sentido común y los informes técnicos se hubieran ejecutado. Más de 6 años ha tenido Pedro Sánchez y la ex vicepresidenta Teresa Ribera para hacerlas, pero costaban bastante dinero y daban poco rédito político.
La tormenta natural duró 24 horas y dejó 224 fallecidos, miles de damnificados y millonarios daños materiales. La tormenta política lleva instalada meses en el día a día de los españoles en forma de pactos vergonzosos y de casos de corrupción que afectan al Gobierno, a su presidente y al PSOE, que van creciendo en la medida en la que avanzan las investigaciones judiciales.
Este 1 de enero de 2025, pasada la resaca de la fiesta, seguirán ahí tanto las secuelas de la DANA como la onda expansiva de la corrupción, porque ninguna de las dos cosas entienden de Nochevieja, de uvas o de cambio de año. 2025 pinta por tanto, al menos en su tramo inicial, igual de convulso que 2024.
Que sea feliz va a depender de varios factores que se nos escapan: la UCO, los jueces, Aldama, Puigdemont… Sin embargo también hay algo que sí podemos hacer cada uno de nosotros de manera individual. Se trata de mostrar nuestro inconformismo, nuestra protesta y nuestro cansancio con lo que está sucediendo en España, con lo que Pedro Sánchez está haciendo a nuestro país. No podemos permitirnos normalizar la situación con nuestra pasividad. Sánchez juega también con esa baza: el tiempo lo cura todo.
Hemos sobrepasado ya muchos límites y debemos poner cada uno un poco de nuestra parte para mantener viva la indignación. La oposición al sanchismo no solo la hacen los partidos políticos desde el Congreso sino la calle, la sociedad, la opinión pública. 2025 puede ser un gran año, el del comienzo de la reconstrucción, pero habrá que pelearlo, sin duda