ENFOQUES DEL DIRECTOR
Carles Puigdemont, el casero de Pedro Sánchez: ¿romperá la baraja en 2025?
Carles Puigdemont tiene muchísimo interés en estirar la cuerda con Pedro Sánchez, pero ninguno en que se rompa. Esa es la realidad. ¿Dónde va a encontrar el prófugo un presidente del Gobierno tan dispuesto a ceder, con menos escrúpulos para aprobar leyes inconstitucionales y tan débil como Sánchez? En ningún sitio. Por lo tanto, una cosa es hacerle sufrir y apretarle la soga al cuello para obligarle a determinadas concesiones y otra muy distinta es dejarle caer. O Puigdemont se convence de que ya a exprimido a Sánchez hasta la última gota o no le dejará caer nunca. El prófugo es el casero, tiene las llaves de La Moncloa y si su inquilino no cumple, podría verse abocado a desahuciarle, pero lo va a intentar evitar a toda costa.
Dentro de esa estrategia de hacer sufrir al Gobierno, Puigdemont tiene clara una cosa: no va a aprobar los presupuestos generales del Estado que le plantea Pedro Sánchez. Si lo hace sabe que se quedaría sin ninguna o casi ninguna capacidad de influencia. Sánchez, con nuevos presupuestos, tiraría al menos dos años más y los votos de Junts perderían sustancialmente su valor, el que tienen ahora.
Así que el separatista va a intentar mantener débil a Sánchez, pero sin matarlo del todo nunca. Eso nos espera en 2025, más de lo mismo, salvo que de repente algo dé un giro muy brusco a la situación. Algo que podría pasar en cualquier momento porque Sánchez vive sobre el alambre de manera permanente y alguna vez podría romperse.