EDITORIAL
Sánchez, semana terrible: la corrupción y el fiasco de las pensiones le acechan
El Tribunal Supremo decide si mantiene o anula su nombramiento para el cargo del fiscal general. Desde luego motivos para dimitir tiene de sobra y también sobran las razones para echarle

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Se inicia una semana terrible para el Gobierno y, en especial, para Pedro Sánchez. Al fiasco de las pensiones se suma el trago que va a tener que pasar con su fiscal general, ese que depende de él, según dijo. El martes, el Tribunal Supremo decide si mantiene o anula su nombramiento para el cargo. Desde luego motivos para dimitir tiene de sobra y también sobran las razones para echarle, para anular su nombramiento o, mejor dicho, su reelección porque en ese momento el Supremo ya le había condenado por "desviación de poder" al ascender a Dolores Delgado de manera irregular.
Eso, como es fácil de entender, le inhabilita para ser la persona idónea para dirigir la Fiscalía General del Estado. Además, en ese preciso momento de la condena dejó de ser un "jurista de reconocido prestigio", requisito indispensable para poder optar al cargo que mantiene contra viento y marea.
Eso el martes. Al día siguiente Álvaro García Ortiz tiene otra cita en el Supremo. Esta vez tendrá que sentarse ante el juez Hurtado para ser interrogado como imputado o investigado por el caso de la filtración de datos confidenciales de Alberto González Amador, la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Una declaración que llega tras el último auto del juez instructor que apunta también a Presidencia del Gobierno en la trama de la filtración. Sánchez en el punto de mira.
Y todo esto con la resaca del fracaso del Gobierno en el Congreso con el decreto-trampa. Los pensionistas, los ciudadanos que usan el transporte público y los afectados por la dana son los damnificados de las artimañas de Sánchez que esta vez no le han salido bien. Él trata de culpar al PP y a Vox del fiasco. Ni se atreve siquiera a nombrar a Junts, a Puigdemont, que es su socio y el que de verdad le dejó tirado en la votación. No obstante, una encuesta de El Español publicada este domingo deja claro que no cuela, que el 62% de los españoles considera que el fracaso del decreto es culpa del PSOE, de Sánchez en definitiva.
Este domingo, el inquilino de la Moncloa ha insistido en que va a intentar sacar adelante el decreto-trampa pese a la oposición del PP y Vox: "En un Parlamento tan fragmentado como el que tenemos, voy a buscar votos y apoyos hasta debajo de las piedras para revalorizar las pensiones a nuestros jubilados", afirmaba. Una gran mentira. Precisamente el problema es ese, que no busca los votos debajo de las piedras. Se limita a buscarlos entre sus socios, sin negociar nada con el PP y mucho menos con Vox. Les deja detrás del muro y luego les exige apoyo gratis cuando está con el agua al cuello.
En todo caso, el presidente del Gobierno, acorralado por la corrupción y sin respaldo parlamentario, se resiste a dar la palabra a los españoles. "¿Aguantará toda la legislatura?", le preguntaba una periodista al presidente durante su paseo por Fitur. "Por supuesto que vamos a aguantar", contestaba. Una respuesta en la que Sánchez desvela sin querer su situación actual: "aguantar", no gobernar. El Gobierno "aguanta" como puede y va a aguantar como sea. Estar en el poder por el hecho de estar.