ENFOQUES DEL DIRECTOR
Sánchez prefiere humillarse otra vez ante Puigdemont antes que ceder ante el PP
Pedro Sánchez ha vuelto a ceder ante Puigdemont. Son incontables las veces que Junts le ha doblado el brazo y este martes se ha repetido la película. El presidente del Gobierno ha accedido a que el Congreso debata la PNL de Junts instándole a presentar una cuestión de confianza y Sánchez ha cedido, abriendo así un melón que no quería abrir bajo ninguna circunstancia. A cambio los de Puigdemont votarán a favor su decreto ómnibus totalmente descafeinado, reducido a 29 medidas de las 90 que contenía el decreto rechazado la semana pasada. Un pírrico consuelo para Sánchez que salva los muebles a costa de humillarse ante el prófugo. Una vez más.
Lo cierto es que es una humillación voluntaria. Sánchez tenía otro camino. Apoyarse en el PP para sacar adelante tres decretos que los de Feijóo iban a apoyar: pensiones, bono de transportes y ayudas a los damnificados por la Dana. No tenía ni que negociarlos con los 'populares', pero ha preferido no ceder ante ellos, no concederles nada que pueda interpretarse como una victoria de Feijóo, y ha optado por entregarse de nuevo a Puigdemont. El Gobierno de España pendiente una vez más del dedo de un prófugo de la justicia que además es enemigo de nuestra Constitución y, por lo tanto, de nuestro país.
No sorprende demasiado. Sánchez decidió qué camino quería tomar desde hace 7 años. Y ese camino implica descansar la gobernabilidad de España en sus enemigos. Esa es la realidad y la hemos vuelto a comprobar este mismo martes: Sánchez ha optado por humillarse otra vez ante Puigdemont en vez de ceder ante el PP.