EDITORIAL
Bolaños y el fiscal general, una corbata y una estrategia en común
Todo empezó cuando Pedro Sánchez nombró fiscal general a su ministra de Justicia, Dolores Delgado. Ni Maduro lo habría hecho mejor

El ministro de Justicia, Félix Bolaños, y el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
El fiscal general acudió a declarar al Tribunal Supremo ataviado con una corbata azul decorada con la balanza que simboliza la imparcialidad que debe guiar el ejercicio de impartir justicia. Horas después, el ministro Félix Bolaños se presentó con la misma corbata en una entrevista en TVE. Poesía política, sin duda.
Se trata de una oda a la desvergüenza porque ese gesto de pretendida solidaridad y de respaldo a su fiscal general que simboliza a la perfección la simbiosis que existe entre Gobierno y fiscal general, hasta el punto que ya no se sabe dónde acaba el Ejecutivo y dónde empieza la Fiscalía General del Estado.
Todo empezó cuando Pedro Sánchez nombró fiscal general a su ministra de Justicia, Dolores Delgado. Ni Maduro lo habría hecho mejor. Ese día murió la independencia y la credibilidad de la institución y ya no se ha recuperado sino todo lo contrario.
Álvaro García Ortiz ha demostrado un gran servilismo que el juez del Tribunal Supremo, Ángel Hurtado, ha retratado en uno de sus últimos autos. Ahí describe cómo la filtración “con clara intencionalidad política” partió de la Fiscalía General con “destino” en Presidencia del Gobierno.
La corbata de Bolaños y García Ortiz es eso precisamente, la estrategia común para presuntamente delinquir con el objetivo de atacar a una rival política, Isabel Díaz Ayuso. Y también es la estrategia compartida de defensa: atacar y descalificar al juez.
El Gobierno califica los autos del juez Hurtado de “elucubraciones” sin pruebas. Y el fiscal le acusa de instruir la causa con ideas preconcebidas. Es decir, de manera velada la corbata común implica una misma acusación, la de prevaricación. Se están poniendo la venda antes de la herida, porque el caso avanza y crece y cada vez está más cerca del Gobierno, si es que no le ha alcanzado ya.
Bolaños y García Ortiz comparten mucho más que una corbata y cuánto más en evidencia queda eso, más vergonzoso resulta todo. Se defienden y protegen mutuamente porque son lo mismo y porque es posible que les aguarde un destino común.