¿Sería posible una Federación Hispana?

¿Sería posible una Federación Hispana?
Muchas veces cuando se plantea la cuestión de una Federación Hispana se tiende a pensar que el propósito es recuperar el Imperio Español. Sin embargo, lejos de la realidad, es una cuestión más bien de estar juntos, pero no revueltos.
En efecto, los estados hispanos podrían caminar unidos de la mano para ciertos asuntos de máximo interés como el de la libertad de circulación de personas, de mercancías, convalidación de títulos académicos y profesionales, así como el establecimiento de un tribunal de arbitraje para dirimir los conflictos entre estados hispanos y un sistema de apoyo mutuo tanto económico como humanitario y militar sin renunciar ninguna de ellos a su independencia ni a su soberanía.
Pero antes de sugerir lo que sería una Federación de Estados Hispanos, habría que plantearse qué estados se consideran hoy en día hispanos. Estos no son más que aquellos quienes hasta el día de hoy han preservado el idioma español como oficial y han mantenido gran parte de la cultura existente de la era virreinal en relación a la religión, costumbres y forma de vida.
Una lista posible de estados que cumplirían con estos requisitos sería la siguiente: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Tras haber determinado quienes podrían ser los miembros de esa hipotética Federación de Estados Hispanos Independientes ahora se trataría de establecer el estatus de cada territorio que constituyera dicha Federación.
De este modo, podríamos hablar de estados independientes (los hispanos existentes actualmente), de regiones asociadas soberanas (aquellos países que quisieran constituir una asociación para representar sus intereses dentro de esta federación como la actual Comunidad Andina formada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) y de regiones asociadas dependientes (en este caso podría ser Puerto Rico que a día de hoy no goza del status de estado a pesar de tener su constitución pues es un territorio asociado a los Estados Unidos pero no anexionado al no haber sido admitido como estado de pleno derecho de la Unión de Estados de Norte América teniendo una ciudadanía estadounidense restringida o incluso algún estado del actual Estados Unidos que por sentirse culturalmente cerca a España por el predominio del idioma español podría formar parte de dicha federación si así lo deseara previo plebiscito estatal y ratificación del mismo por el Congreso Federal de Estados Unidos).
Con respecto a la materia comercial, el establecimiento de una zona de libre comercio que no sobrepasara España en la zona europea pues por el momento no existe un acuerdo en dicha materia entre el resto de los países de la Unión Europea y los países de Hispanoamérica podrían articular las relaciones comerciales con el eje hispano europeo. En lo que respecta al continente americano, los estados independientes no tendrían límites arancelarios pero las regiones asociadas dependientes sí que los tendrían, aunque con ciertas reducciones por ser miembros de la federación, pero al estar a su vez sujetas al control o soberanía de los Estados Unidos habría que acordar una reducción si dichos territorios desearan participar en la federación y obtuvieran el consenso y legitimación del estado al que pertenecen.
En relación a la movilidad de personas con acuerdos como los firmados entre países del Mercosur y de la Comunidad Andina en la que con el DNI o cédula de identidad se permitiera la libertad de acceso de ciudadanos de España a Hispanoamérica y viceversa sería una fórmula eficiente para garantizar la libre movilidad de personas entre territorios. Este sistema ayudaría a reducir los problemas migratorios en España porque esos supuestos inmigrantes tienen un componente cultural muy similar al de país receptor y su adaptación sería prácticamente inmediata y reduciría la carga y presión de las administraciones de España y de los estados hispanos.
Otro de los asuntos que podría abordar dicha federación sería el de la convalidación de estudios y certificaciones profesionales mediante el establecimiento de convenios entre las instituciones formativas y profesionales auspiciadas bajo el seno de esta Federación Hispana.
Finalmente, el compromiso del establecimiento de tribunales de arbitraje entre países hispanos y el apoyo mutuo en el ámbito económico, humanitario y militar podría establecerse a través de acuerdos en el seno de la asamblea de dicha Federación que estaría compuesta por los jefes de estado, primeros ministros/presidentes de los estados hispanos y sería el único órgano decisor de dicha organización.
En resumidas cuentas, sería un sistema a caballo entre una estructura federal y una estructura similar a la Unión Europea pero lo menos burocrática posible, pues aquí el objetivo sería en cooperar en elementos clave para el desarrollo de los estados hispanos en condiciones de igualdad sin imponerles reglamentos ni leyes que vayan en contra de su soberanía y que en ocasiones no pudiera convenirles a todos los estados hispanos pues la diversidad de la hispanidad es clara y manifiesta y debe ser respetada y defendida del mismo modo que el nexo lingüístico y cultural que la une.
Tal y como manifesté en mi anterior artículo, los hispanos juntos podemos obtener grandes resultados y que existen más factores que nos unen de los que nos separan. Por consiguiente, una Federación de Estados Hispanos Independientes si que sería posible y debería ser usada como lobby frente a otros bloques pues la deriva del mundo actual tiende a la concentración de estados en asociaciones para defender sus intereses y no a la dispersión como, por desgracia, se ha producido en la mayoría de las ocasiones entre los estados hispanos. Los ingredientes y vínculos para que esa federación prospere los tenemos. Sólo nos queda creer en nosotros