Con guante blanco
¿Y si fue Ancelotti el que inventó el fútbol?
Carlo Ancelotti junto a Pep Guardiola, en el partido de Manchester
No lo voy a negar. Este miércoles 12 de febrero me he paseado por las calles de Madrid como un pavo real. La papada es cosa mía, el glugluglú me sale solo con el hilillo de voz que tengo y lo de las plumas de colores lo llevaba peor, pero ahí estuvieron. El pecho, como dos metros por delante de la nariz. El partidazo perpetrado por el Real Madrid ante el Manchester City en los mismos morros de Pep Guardiola y la pancarta antiVinicius no merecían otra cosa.
Y tampoco merecía otra cosa Carlo Ancelotti, ante quien hinco la rodilla (bend the knee, que dirían en Juego de Tronos) porque él es el verdadero señor de los Siete Reinos, aunque en la Supercopa de España haya sufrido una ligera insurrección culé que será sometida en LaLiga, la Copa y la Champions. Ese paseo mío (glugluglu) por Madrid va dedicado a él: es, de largo, el mejor entrenador que puede tener el Real Madrid.
Sí, sí. Sé que voy en contramano. Que soy como el del chiste de los conductores suicidas por la autopista. Pero soy feliz, El repaso monumental que le pegó Ancelotti a Guardiola fue de época, pese a los veinte minutillos del primer tiempo donde el equipo, con los cuatro de arriba desconectados de sus obligaciones en la presión, sufrió. ¡Como para no sufrir ante el City en Manchester!
Ancelotti es el muñeco de pimpampún favorito del madridismo en Redes Sociales. Su libreto no gusta, pero gana. Le critican por viejo, por confiar solo en sus jugadores fetiche, en no dar oportunidades a los jóvenes, por hacer los cambios tarde, por no trabajar al equipo tácticamente, por vivir en el Barrio de Salamanca y hasta por tener la ceja, a veces, ligeramente más alta de lo considerado como de buen gusto. Lo que sea. Pero la cantidad de toneladas de piedras que tiene que digerir cada día no tienen sentido.
En cambio, a mi Ancelotti me encanta. Soy un desaforado mourinhista que bramaba a los cuatro vientos cuando el demonio de Setúbal se largó del Bernabéu harto de estar harto y el recambio se anunció que sería Carletto. Pero ahora mismo, soy incapaz de encontrar a nadie mejor que él para dirigir al Real Madrid.
Un caballero, nadie jamás ha dicho algo malo sobre él; cuando tiene que cepillarse a una vaca sagrada se la cepilla; el equipo está escandalosamente bien preparado tácticamente (la sublime presión a la salida de balón del City de anoche deben ser los padres); Asencio se ha ganado la titularidad por su extraordinaria contribución cuando ha tenido que tirar la puerta; mete a Brahim y al ratito pulveriza a esos intrépidos anglosajones a los que les gusta Oasis... ¿No será que es Carletto, y no Guardiola, el inventor del fútbol? A mí tanto él como su cuerpo técnico me tienen ganado. Ya pueden comenzar a insultarme, que, como decía Martín Fierro, soy toro en mi corral y torazo en corral ajeno. Y encima del Madrí. Del Madrí de muchos, pero también de Ancelotti.