LA MIRILLA

Las encuestas matan a Sánchez

Pedro Sánchez, en el congreso del PSOE en La Rioja.Europa Press

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Los sondeos que se publican siguen con tozudez señalando a un PP de Alberto Núñez Feijóo al alza que ganaría hoy las elecciones con 147-148 diputados. El PSOE de Pedro Sánchez, mientras, va en caída y pelea por los 116-117 escaños. Vox, por otro lado, con Santi Abascal al frente, consolida la tercera plaza con 43-44 asientos en el Congreso. Es decir, la suma de populares y verdes superaría los 190 representantes, muy por encima de la mayoría absoluta para gobernar. Sumar y Yolanda Díaz se hunde hasta 8-9 diputados y Podemos de Ione Belarra se queda en 3-4. Vamos, la ultra izquierda está en la irrelevancia. Así lo señala electocracia.com con el promedio de las 4 encuestas publicadas realizadas entre el 24 de enero y el 7 de febrero.

He ahí el motivo por el que Sánchez sigue enfangado sin poder dar el paso de anticipar las elecciones. Bien sabe que abrir las urnas le llevaría a tener que abandonar La Moncloa y las prerrogativas que tiene como presidente del Gobierno. Es conocedor, por supuesto, de que gobernar así, como es su día a día, en minoría, con unos socios que buscan despellejar España aprovechándose de sus necesidades si desea mantenerse en el poder, con una corrupción que cerca a su círculo más próximo, es cada vez más costoso. Pero, consigue tener al PSOE amarrado por el miedo a perderlo todo. De ahí que sea Emiliano García-Page, uno de los pocos que sí tiene mayoría absoluta para gobernar en Castilla-La Mancha, el único que se atreva a hablar claro entre los mandamases socialistas activos. 

Lo que ocurre es que el declive del socialismo no parece que vaya a poderse revertir. Por ello está por ver hasta dónde están dispuestos La Moncloa y Ferraz de estirar una cuerda que a medida que pasa el tiempo es más frágil. La resistencia de la que presume el sanchismo es vista por muchos españoles como un capricho de Sánchez muy costoso de agarrase al sillón, al coche oficial, al Falcon y de protegerse judicialmente. El caso es que lo que comenzó pudiéndose disimular, o sea, disfrazar la pérdida de apoyos constante del líder socialista por la caída de la ultra izquierda y la recuperación de esos votantes por el PSOE, empieza a ser un drama al ver que ya no chupa nada por ese lado y, sin embargo, se desangra a chorros por el centro por su política radical. 

A. M. BEAUMONT