“A-ladino” Puigdemont y la lámpara maravillosa del genio Sánchez

Sánchez observa a Carles Puigdemont en el Parlamento Europeo
Pues nada, que Carles Puigdemont frota la lámpara de los deseos y ahí está el genio Pedro Sánchez con la mano puesta en el grifo dándole a lo que se le pida: agua caliente, fría o de Vichy. Lo que haga falta.
No vean el chollo que han pillado unos y otros: los independentistas porque han conseguido mandar (y ganar) sin tener que aguantar los dolores de cabeza de quienes gobiernan y Sánchez porque sabe que brindándoles la de todos los españoles en una bandeja tiene asegurada su permanencia en el cargo.
Ahora es un quítame unos millones de deuda, mañana el traspaso de las competencias en inmigración y pasado que Von Der Leyen desayune pan amb tumaca. Ellos demandan, él concede y aquí paz y después gloria. Todo, eso sí, ambientado en un teatrillo en el que unos hacen como que se enfadan y el otro amaga con llegar al límite que, por lo visto, es infinito.
Y en medio Zapatero, que nadie sabe muy bien a qué se dedica pero que siempre reaparece como el recién nacido en el bautizo y el muerto en el entierro… y un mediador salvadoreño experto en conflictos bélicos del que nadie sabe cuánto cobra ni de quién y al que suponemos que le obligarán a usar pinganillo para entenderse con Puigdemont… y un negociador, a la sazón secretario gral del PSOE, que va y viene de Bruselas como si tal cosa, ora para recoger las peticiones del fugado, ora para declarar en el caso Koldo…
Todo muy normal, muy civilizado y muy transparente aunque no haya bicho viviente que sea capaz de explicarnos lo que se traen entre manos ni de pronosticar cuántas facturas más vamos a tener que pagar de aquí a que el independentismo se canse de sacarle brillo a la lámpara, que no parece que esté por la labor.