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LA MIRILLA

Sánchez asalta los medios críticos

Pedro Sánchez, el pasado domingo, en la clausura del congreso del PSOE andaluz.

Pedro Sánchez, el pasado domingo, en la clausura del congreso del PSOE andaluz.FJOLMO

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Desde luego, me parece inconcebible que un periodista le diga a Yolanda Díaz que cada día está más guapa. No me parece raro que la vicepresidenta segunda se rasgue las vestiduras ante un acoso así. Hay que poner coto ante tanta desfachatez. De ahí, supongo, que ayer el sanchismo haya decidido asaltar los medios. Nada tiene que ver, por supuesto, que Pedro Sánchez desee afrontar con éxito las próximas elecciones y, para ello, no quiera cabos sueltos. No, nada tiene que ver el interés partidista. Se trata de reeducar a esos plumillas irrespetuosos que se atreven a publicar bulos de negocios turbios de la familia y el partido del presidente del Gobierno. 

¿Autoritarismo? Nada de eso: prebendas de mandar. Si fuese poco democrático, ya el Tribunal Constitucional, dirigido por alguien tan independiente como Cándido Conde-Pumpido, lo echaría para atrás. ¿Cómo se va a desconfiar de un órgano que vigilará a los medios y a las redes como la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia dirigido por un Consejo de diez personas puestas por Sánchez a través del Ministerio de Economía? ¿Cabe mayor imparcialidad? Este Gobierno social-comunista lo único que busca es acabar con las “fake news” que atormentan a los españoles. 

Lo que pasa es que siempre está ahí ese “profeta del Juicio Final”, Alberto Núñez Feijóo, tratando con el PP de aguar la fiesta de la “transparencia” con augurios negros. Pensar, como hacen desde Génova, que desde el Consejo de Ministros se desea controlar los contenidos informativos, es jugar de mala fe. Total: Sánchez se retiró para meditar cinco días sobre la imputación a su esposa y vino con esta ley bajo el brazo. Simple casualidad. Eso, por supuesto, no demuestra nada. Solamente el deseo de “regeneración democrática” que preside toda acción del mandamás de La Moncloa.

A. M. BEAUMONT

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