EDITORIAL
Plante a Montero: un golpe en la mesa del PP ante las cesiones de Sánchez a sus socios
La potencia del puñetazo en la mesa, radica en que el PP actuó en bloque, sin fisuras, todos a una. Y eso le da una fuerza tremenda porque deja patente dos cosas: que el Gobierno pactó la condonación de la deuda solo con Cataluña, y la soledad de Sánchez

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero
Las 12 comunidades y las dos ciudades autónomas gobernadas por el PP han dado un golpe de efecto contra María Jesús Montero y Pedro Sánchez. En plena reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, tras votarse la condonación de la deuda, se levantaron y se fueron, como forma de protestar y evidenciar una situación injusta y anómala creada por el Gobierno para pagar el alquiler de La Moncloa unos meses más a sus socios enemigos de España.
El éxito de la medida, la potencia del puñetazo en la mesa, radica en que el PP actuó en bloque, sin fisuras, todos a una. Y eso le da una fuerza tremenda porque deja patente dos cosas: que el Gobierno pactó la condonación de la deuda solo con Cataluña, con ERC en concreto, de espaldas al resto de las comunidades. Y eso es inaceptable para las demás.
Además, consigue que la gente en la calle vea la soledad de Sánchez, su debilidad y su dependencia de los enemigos de España. La gente comprueba de manera gráfica y explícita que 14 territorios de los 19 en los que se divide España están gobernados por el PP y que él gobierna como si esa realidad no existiera.
Sánchez consiguió una mayoría de investidura y aunque aún logra reunir esa misma mayoría de vez en cuando, cada vez le resulta más difícil, cada vez tiene más derrotas parlamentarias y cada vez está más comprometida su situación. Sólo es capaz de sacar leyes o medidas adelante cuando lo que se vota favorece a sus socios, normalmente a costa de perjudicar al resto de los españoles.
Estamos inmersos en una pesadilla: gobernados por un individuo capaz de hacer lo que sea para mantener el poder. Y, claro, eso incluye pagos carísimos a sus socios. Carísimos en cuanto al coste económico y también cuanto al coste institucional y democrático.