EDITORIAL
Jésica da la campanada en el Supremo: Ábalos, contra las cuerdas
Lo más grave, no obstante, es el asunto de sus dos trabajos en sendas empresas públicas, Ineco y Tragastec. Allí estuvo durante dos años y medio cobrando sin ir a trabajar: 27.000 euros en total
Jésica, exnovia de José Luis Ábalos, a su llegada a declarar.
Ni bulos ni gaitas. Jésica, la que fuera amiga, novia, pareja o compañía de José Luis Ábalos ha ratificado en el Tribunal Supremo un relato de los hechos y los detalles del mismo que el ex ministro de Transporte ha negado en múltiples ocasiones y que le compromete. Ese relato tiene además puntos en común con otros casos que ahora mismo se investigan en los tribunales, con el caso Begoña y el caso del hermano de Sánchez: presunto nepotismo o enchufismo.
Jésica ha declarado como testigo que todo lo que tenía, alquilaba o compraba en aquella época venía de Ábalos, a través de Koldo u otras personas, pero siempre por iniciativa del exministro. El famoso piso de alquiler que le proporcionó la trama costaba 2.700 euros mensuales. No sabe quién se hacía cargo de esa factura, aunque el piso lo arrendó a instancias de Ábalos.
Lo más grave, no obstante, es el asunto de sus dos trabajos en sendas empresas públicas, Ineco y Tragastec. Allí estuvo durante dos años y medio cobrando sin ir a trabajar: 27.000 euros en total. Nunca fue a trabajar. Ni un solo día. Nada.
Este evidente enchufismo encaja en el modus operandi del sanchismo, de Pedro Sánchez. Está presente de forma muy clara en el caso Begoña Gómez y su relación con la Universidad Complutense, pero también en el del hermano. Esa forma de proceder tiene que ver con una concepción caciquil de lo público y con un sentimiento de cierta impunidad: "Tengo el poder y puedo hacer lo que yo quiera y además no me va a pasar nada”.