Editorial
Sánchez, el autócrata: el presidente que quería gobernar de espaldas al Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa posterior a las reuniones con los representantes de los grupos parlamentarios, en La Moncloa, a 13 de marzo de 2025, en Madrid (España).
Pedro Sánchez quiere gobernar de espaldas al Congreso, burlando el control debido y lógico para asumir un aumento del gasto en Defensa del 2% del PIB -como mínimo- antes de 2029. Hablamos de decenas de miles de millones de euros que el presidente quiere gastar sin tener presupuestos y sin debatirlo en el Congreso, donde no tiene la mayoría para obtener el respaldo a esa decisión. No al menos de sus socios, desde Sumar y Podemos hasta el PNV, Junts, ERC y Bildu.
En realidad, Pedro Sánchez ya dejó claras sus intenciones hace tiempo. En concreto, el 7 de septiembre de 2024, con el agua al cuello por la incapacidad de aprobar Presupuestos Generales del Estado, afirmó ante el Comité Federal del PSOE que iba a gobernar España “con o sin el concurso del Poder Legislativo” o, lo que es lo mismo, por su cara bonita, porque él lo vale.
Y lo está cumpliendo. Estamos asistiendo desde hace tiempo a una deriva autocrática de Pedro Sánchez hace tiempo Este jueves, tras la propagandística ronda de contactos en la que ha constatado que nadie le apoya, ha ratificado que no piensa ir al Congreso a pedir permiso o consensuar o negociar un aumento del gasto militar. Buscará otros caminos al límite de la ley o incluso más allá, como la inconstitucional amnistía con la que compró su investidura o el concierto económico prometido a Cataluña o la cesión de las competencias de inmigración a esa comunidad.
Sánchez evita el Parlamento porque no tiene mayoría, ni progresista ni de ningún tipo. Este jueves se ha podido comprobar una vez más cuando el Congreso ha aprobado una moción del PP para que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no pague IRFP, como pretende Sánchez y el PSOE. Junto al PP han votado a favor Vox, Sumar, ERC, PNV, BNG, Coalición Canaria y Podemos.
En una democracia normal con un presidente del Gobierno normal esta situación no aguantaría mucho tiempo. El Poder Ejecutivo no puede funcionar de espaldas al Legislativo, le guste o no a Sánchez. No es admisible porque no es democrático. Y en cualquier otra nación de la UE el presidente del Gobierno convocaría elecciones de forma inmediata.