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ENFOQUES DEL DIRECTOR

El otro gran escándalo del Gobierno que pasa inadvertido: manipulación total del Congreso a favor de Sánchez

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Todos conocemos los grandes escándalos de Pedro Sánchez, desde la amnistía a la quita de la deuda a Cataluña, pasando por la ley de impunidad con la que pretende parar las investigaciones a su mujer y a su hermano. Pero hay otro, de enorme gravedad, que discurre en silencio y que se repite semana tras semana: la manipulación del Congreso de los Diputados por su presidenta Francina Armengol y por la mayoría del PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso, el órgano que ordena los debates y admite a trámite leyes, entre otras cosas.

Es muy grave lo que está sucediendo y en concreto lo que ha sucedido este jueves, cuando la Mesa decidió in extremis vetar, en contra del informe de los servicios jurídicos del Congreso, unas enmiendas del PP, ERC y Junts a la ley de desperdicio alimentario que habían sido aprobadas en el Senado. El PSOE y Sumar han hecho uso de su mayoría en la Mesa para impedir ese debate a pesar de que el Letrado mayor del Congreso no ve ese veto ajustado a la ley.

Como hará sido la cosa que no solo el PP ha bramado contra la decisión caudillista del PSOE y Sumar tildándola de inconstitucional y prevaricadora. También los socios de Sánchez, Junts y ERC lo han criticado con enorme dureza. Y es que no hay por donde cogerlo: Armengol y sus secuaces no tienen un pase.

Y no solo por esto, que en realidad es la gota que colma el vaso, sino por el modo de actuar de la mayoría de Sumar y el PSOE durante toda la legislatura. En lo que va de legislatura, 20 leyes del PP, tanto procedentes del Senado como del propio Congreso, están paralizadas porque a Armengol, es decir a Sánchez, le da la gana, porque su talante democrático es el que es: ninguno.

El truco antidemocrático consiste en meter todas esas leyes en un cajón mediante la artimaña de ir prorrogando el plazo para la presentación de enmiendas. Así una y otra vez, de tal manera que nunca llegan al Pleno para ser debatidas y votadas.

Es un escándalo tremendo, enorme, porque supone censurar al principal partido de España y del Congreso, con 137 escaños, el que representa nada menos que a 8.160.000 españoles. Todos ellos se quedan, por voluntad del autócrata de La Moncloa, sin una representación realmente efectiva en el Congreso. El aspirante a tirano no admite que se debata nada que no lleve el sello del PSOE o que le obliguen sus socios separatistas o comunistas. Así se las gasta el sanchismo.

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