ENFOQUES DEL DIRECTOR
Feijóo quiere atrapar a Sánchez en el Congreso para que se retrate... y le sale un socio inesperado
Alberto Núñez Feijóo tiene muy clara la estrategia: llevar a Pedro Sánchez al Congreso de los Diputados, de donde trata de huir a la desesperada para que no quede en evidencia su minoría absoluta y, por ende, su incapacidad manifiesta de gobernar, lo que debería traducirse de manera inmediata en nuevas elecciones generales. Por eso le ha exigido este lunes que fije fecha para un debate sobre el estado de la nación que no se celebra desde julio de 2022.
El inquilino de La Moncloa no quiere ese debate ni ningún otro, en realidad: no quiere tampoco que se vote el aumento del gasto en defensa ni quiere presentar los Presupuestos Generales del Estado, como es su obligación constitucional. Sánchez no quiere acudir al Parlamento porque sabe que no tiene mayoría y es como ir al matadero, a perder votaciones en temas vitales para España, lo que amentaría la presión sobre él para que disuelva las Cortes.
En esas anda Feijóo, tratando de meter en el corral de la democracia a Pedro Sánchez, cuando le ha salido un socio inesperado en esa tarea de exigirle al ególatra que cumpla la Constitución y presente ya unos Presupuestos Generales del Estado para 2025. Ha sido Sumar el que ha verbalizado esa necesidad. Ha sido Lara Hernández. Y dirán ustedes, ¿esa quién es? Pues es la secretaria de Organización, a la que nadie conoce. Así de boyante anda el partido inventado por Yolanda Díaz en la que ella misma cada día pinta menos, por no decir nada.
El caso es que Sumar -el otro partido del Gobierno de España- le pide a Sánchez que presente los presupuestos porque tiene la obligación de hacerlo y porque debe intentarlo. El problema para el de La Moncloa no solo es perder la votación (que la perdería con toda probabilidad), sino discutir con los socios el aumento del gasto militar, por ejemplo.
Ahí se vería muy a las claras su soledad absoluta, la de un presidente desquiciado que, como dijo hace no mucho, pretende agotar la legislatura "con o sin el concurso del Poder Legislativo". Es decir, con o sin el concurso del Congreso y del Senado. Lo del Senado lo lleva a rajatabla: más de un año sin comparecer en la Cámara Alta, a la que ningunea sin inmutarse una y otra vez. El aprendiz de dictador es así. Solo le gusta el Parlamento si va allí a ganar votaciones.