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El nacionalismo de las riadas: siempre llueve mal

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El río Jarama a su paso por Mejorada del Campo, en el Puente de Hierro, a 22 de marzo de 2025, .

Diego Radamés / Europa Press  

(Foto de ARCHIVO) El río Jarama a su paso por Mejorada del Campo, en el Puente de Hierro, a 22 de marzo de 2025, . Diego Radamés / Europa Press  Diego Radames

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Este año les ha dado por adelantarse a las mil aguas de todos los abriles, y les ha faltado tiempo a los fariseos del clima para intentar sacar rédito ideológico de un fenómeno tan antiguo como el mes de abril. Y claro, como este año las lluvias han llegado en marzo, en vez de abril, hay que achacarlo al “cambio climático”. Si llueve, porque llueve, y si no, porque no, pero el caso es que ven fenómenos raros por todos lados.

Hicieron bien cambiándole el nombre para que no se les desmontara el argumento. Supongo que recuerdan que antes se llamaba “Calentamiento Global”, y claro, de vez en cuando la realidad no encajaba en sus teorías y de alguna forma había que solucionarlo.

Reconozco que me encantaría saber cómo relacionarán el CO2, las vacas y las lluvias de estos días. Estoy seguro de que alguno logrará hacerlo, y otros muchos lograrán repetirlo hasta el aburrimiento más absoluto.

Esos que se echan las manos a la cabeza cuando se cae un puente, y a la vez no les gusta que se construyan presas o azudes que habrían garantizado el suministro de agua y evitado el colapso del puente, no aprenderán nada cuando este verano haya restricciones de agua. ¡Ni una lección!

Sin base científica, eso sí. Total ¿para qué?

Y fíjense que no les debe de faltar razón, porque hace un rato había sol y, mientras escribo estas líneas, está lloviendo. Si es que cada vez cambia más rápido el clima.

En breve, cuando empiecen a subir las temperaturas, empezaremos a oír hablar de lo de siempre, incluyendo la sequía, que al quitarle el adjetivo de “pertinaz”, tratarán como algo novedoso y amenazante. Se ve que nunca oyeron a mi profesor de “Hidrología” cuando decía: “En España hay agua suficiente para abastecernos de sobra. El problema es que no está bien distribuida en el espacio y en el tiempo”.

Seguimos hoy empeñados en desperdiciar agua, que tan bien nos vendría en los meses áridos.

Es cierto que se le intentó poner solución no hace mucho con el Plan Hidrológico Nacional, que por cierto era el proyecto estrella de Mariano Rajoy la primera vez que perdió las elecciones y del que se olvidó —las políticas de cuenca aplicadas en aquel momento fueron un parche sin más— cuando las ganó con una mayoría nunca vista. No sé si tendría algo que ver que en aquel momento el Partido Popular estuviera gobernando en Aragón. Y claro, como en tantas otras ocasiones, no se atrevió a deshacer nada de lo que hicieron los gobiernos de Zapatero (¿Por qué este señor nunca usa el apellido del padre?), que no era precisamente la persona más preparada del mundo, y muchas de sus medidas eran ideas que no se le ocurrían ni al que asó la manteca. 

¿Recuerdan cuando dijo que se podía paliar la sequía desalando agua de mar? Madre mía, José Luis, ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes? Pues precisamente por eso, porque es ridículo. Y tampoco es que se rodeara de los mejores pensadores ni profesionales del momento. No sé la preparación de Magdalena Álvarez para ser Ministra de Fomento, pero parece más bien nula.

Eso sí, para la demagogia y la humillación ante el nacionalismo y separatismo catalanes siempre están dispuestos, aunque ello suponga restringirles el agua a millones de personas con el aplauso de otros millones de esos que se dicen solidarios.

Así que esos que se echan las manos a la cabeza cuando se cae un puente, y a la vez no les gusta que se construyan presas o azudes que habrían garantizado el suministro de agua y evitado el colapso del puente, no aprenderán nada cuando este verano haya restricciones de agua. ¡Ni una lección!

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