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Marisú Montero, del ridículo al disparate

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero.

Eva Ercolanese/PSOE / Europa Press
29/3/2025

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero. Eva Ercolanese/PSOE / Europa Press 29/3/2025Europa Press

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La presunción de inocencia, según nuestra vicepresidenta, María Jesús Montero, solo vale en algunos casos. Si de quien se trata, por ejemplo, es de Íñigo Errejón o de la “Primera Dama”, Begoña Gómez, hay que esperar lo que digan los tribunales ya que nadie es culpable hasta que se demuestre su culpabilidad. Si se trata, como es el caso, del futbolista Dani Alves, leña al mono.

Nuestra mitinera ministra andaluza se pone la chaqueta más populista y se lleva por delante los principios esenciales de la Justicia y, puesta ya, arrampla de un plumazo contra los cuatro magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, negándoles profesionalidad e independencia.

Le vale un roto y un descosido a la mandamás socialista para, en realidad, dejar correr la idea de que en este país hay una conspiración de jueces, “pseudomedios” y políticos de derecha para acabar con Pedro Sánchez. A tal punto ha llegado el sanchismo en su insana carrera por mantenerse en el poder.

No es de recibo que la vicepresidenta del Gobierno, ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE caiga en excesos populistas más propios de la Santa Inquisición que de sistemas de Justicia civilizados. Esto nos lleva a poner el acento en hasta dónde está llegando el deterioro institucional en este país de la mano de Sánchez que cae por una deriva propia de sus socios de extrema izquierda.

Que un partido como el PSOE que fue un activo artífice de la Transición abrace la “justicia popular”, poniendo en duda la Justicia de verdad, es doloroso y muy peligroso. Que lo haga la vicepresidenta primera del Gobierno, agarrada a eslóganes del feminismo más demagógico, es impresentable.

Por cierto, en lo que se refiere a la sentencia de Alves, María Jesús Montero, ha evitado decir, seguramente bien a posta, que dos de los cuatro magistrados del TSJC que la firman son mujeres vinculadas a asociaciones judiciales progresistas y al mismo socialismo, amén de con una dilatada carrera en Igualdad. 

A.M. BEAUMONT

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