ESdiario

Sánchez y Zapatero: el peligroso flirteo con China en tiempos de Trump

Zapatero, con su conocida afinidad por regímenes autoritarios, ha encontrado en China un nuevo fetiche. Su cercanía con Nicolás Maduro ya era un precedente inquietante, pero su coqueteo con Pekín levanta sospechas más oscuras

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a José Luis Rodríguez Zapatero

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a José Luis Rodríguez ZapateroJoaquin Corchero

Creado:

Actualizado:

La guerra arancelaria desatada por Donald Trump ha puesto a España y a la Unión Europea en una encrucijada geopolítica decisiva. La lógica dicta que deberíamos fortalecer nuestra alianza con Estados Unidos, un socio histórico que, más allá de las extravagancias de Trump, comparte nuestros valores democráticos y garantiza nuestra seguridad. Sin embargo, Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero parecen empeñados en mirar hacia China, un régimen dictatorial que no sólo desprecia nuestras libertades, sino que las amenaza activamente. Este giro no sólo es un error estratégico, sino una apuesta temeraria con consecuencias graves.

Zapatero, con su conocida afinidad por regímenes autoritarios, ha encontrado en China un nuevo fetiche. Su cercanía con Nicolás Maduro ya era un precedente inquietante, pero su coqueteo con Pekín levanta sospechas más oscuras. No es descabellado pensar que tras esta fascinación hay intereses personales, negocios que el expresidente podría estar cultivando a la sombra de su influencia. Aprovechando el caos arancelario, Zapatero aboga por tender puentes con una potencia que no busca aliados, sino dominación, mientras ignora que cada paso en esa dirección nos aleja de nuestros principios y de nuestros socios naturales.

Sánchez, fiel a su estilo, se deja arrastrar por esta deriva. Contra el criterio de la UE, ha sugerido eliminar o "repensar" los aranceles a los coches eléctricos chinos, una medida que beneficia a Pekín y debilita a Europa. China, con su industria subsidiada y sus mercados cerrados, no ofrece reciprocidad, sino dependencia. ¿Qué gana España con esto? Poco, salvo exponerse a un régimen que no respeta ni la libertad ni la transparencia.

Estados Unidos, con o sin Trump, sigue siendo un aliado esencial. China, en cambio, representa una amenaza disfrazada de oportunidad. Sánchez y Zapatero deben abandonar este peligroso juego antes de que el daño sea irreversible. España no puede sacrificar su historia ni sus valores por los caprichos de Pekín… ni por los intereses de unos pocos.

tracking