Air Europa y Begoña Gómez: el último clavo en el ataúd de un Gobierno agotado
El dato es irrefutable: Javier Hidalgo, CEO de Globalia, llamó a Begoña a principios de septiembre de 2020, cuando el rescate de su aerolínea estaba "jodido", según los mensajes interceptados entre Víctor Aldama y Koldo García

La mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, llega a la Comisión de Investigación.
El último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha estallado como una granada en el núcleo de Moncloa, y con razón. Las investigaciones confirman lo que muchos intuían: el rescate de Air Europa por 475 millones de euros, aprobado por el Consejo de Ministros en noviembre de 2020, no fue una operación transparente. José Luis Ábalos, exministro de Transportes y antiguo hombre de confianza de Pedro Sánchez, desempeñó un papel crucial en desbloquear esa millonaria ayuda pública. Pero lo que realmente acorrala al presidente es la implicación de su esposa, Begoña Gómez, en este pantano.
El dato es irrefutable: Javier Hidalgo, CEO de Globalia, llamó a Begoña a principios de septiembre de 2020, cuando el rescate de su aerolínea estaba "jodido", según los mensajes interceptados entre Víctor Aldama y Koldo García, figuras centrales de la trama ¿Por qué Hidalgo contactó a la esposa del presidente en lugar de usar los canales oficiales? La respuesta es evidente: quería llegar a Sánchez, el único capaz de mover los hilos. Y, curiosamente, apenas dos meses después, el Consejo de Ministros aprobó la inyección de fondos. Casualidad, dirán algunos. Tráfico de influencias, señala la lógica.
La situación de Begoña Gómez se torna insostenible. Este informe no sólo la coloca en el epicentro de las gestiones, sino que arrastra directamente a Sánchez, quien lideró el Consejo que dio el visto bueno al rescate sin pestañear. ¿Qué líder permite que su entorno familiar medie en decisiones de esta magnitud? La única hipótesis razonable es que Sánchez lo sabía y lo consintió. Y ahora, ante este golpe, el Ejecutivo calla. Ni una palabra, ni una defensa, ni un desmentido. Ese silencio denota el estado de shock en el que ha quedado el Gobierno, incapaz de articular una réplica.
Sánchez debe salir de su mutismo y explicar, con todo detalle, qué ocurrió. Si su versión no convence o si no sabe cómo justificarlo, debería asumir responsabilidades y dimitir. Este Gobierno está desgastado, agotado, y cada día resulta más claro que España necesita un cambio. La convocatoria de elecciones es ya una urgencia ineludible.