Pequeñas cartas indiscretas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Hace unos meses tuve la ocasión de poder ver una película con un original argumento basado en el envío de unas cartas con un contenido excéntrico que revoluciona la vida de una ciudad inglesa. La película tiene como título 'Pequeñas cartas indiscretas'. Aunque el desarrollo de la cinta consiste en averiguar el autor de las mismas, el título además de diversos giros argumentales me recordó a otra “pequeña carta indiscreta” enviada a la ciudadanía por el Pedro Sánchez hace un año.
Esta carta, que sumió durante cinco días a España en una situación inédita por lo excéntrico de su contenido, resultó ser una simple treta sanchista para obtener una ventaja política pero simplemente personal. Estos giros melodramáticos de Pedro Sánchez ya son algo consustancial a su personalidad desde que fue expulsado por su propio partido en un comité federal del que recordamos fundamentalmente como escondió tras una cortina la urna de votación para llenarla fraudulentamente de votos.
La carta en la que se declaraba “profundamente enamorado” fue simplemente la excusa para apretar las tuercas a su partido y planear una estrategia de defensa personal a sabiendas de que iban a salir múltiples escándalos que marcarían el devenir político durante el resto de legislatura, como está ocurriendo. Realmente Sánchez ha conseguido los dos objetivos pretendidos, ya que ha destrozado cualquier atisbo de disidencia en el PSOE haciendo que sus ministros más devotos tomen las riendas del partido en las distintas comunidades autónomas tirando por la ventana a los líderes que él consideraba incómodos o poco fiables.
Pero también ha conseguido crear un escenario, alentado por sus medios de comunicación más sumisos, de que está siendo objeto de una cacería por parte de jueces “fascistas” que lo único que pretenden es echarle de la Moncloa. Así hemos presenciado insultos contra el Juez Peinado por investigar a su mujer, ataques a la juez de Badajoz por investigar a su hermano, desprecio al Tribunal Supremo por investigar a “su” Fiscal General o campañas de desprestigio contra los jueces que instruyen causas por corrupción en la compraventa de mascarillas por distintos ministerios durante la pandemia, así como contratos fraudulentos de mujeres prostituidas en empresas públicas, con juergas incluidas.
Esta política de agitación mediática contra los jueces tuvo su más vergonzosa muestra en el manifiesto firmado por periodistas dando su apoyo a Sánchez frente al “golpismo” y que se publicó dos días después de que Sánchez publicara su carta de “profunda reflexión”. Lo extravagante fue que periodistas que todos los días alardean de “independientes” firmaran una carta denunciando lo que ellos denominaban “golpismo judicial y mediático”, y que tras el ridículo aún hoy en día repartan el carnet de demócrata desde sus programas y tertulias sin disculparse.
La realidad es que transcurrido un año desde la “excéntrica” carta, los Juzgados y Tribunales han seguido investigando, a pesar de la campaña diaria de desprestigio organizada por el ministro de Justicia Félix Bolaños y jaleada por los periodistas del manifiesto, y ya son 47 los cargos públicos que han tenido que declarar ante la Justicia por procedimientos que afectan al entorno familiar y político de Pedro Sánchez, y cada día van surgiendo nuevos nombres que se suman a la lista de investigados por delitos relacionados con la corrupción, al tráfico de influencias y falsedad en documento público, entre otros tipos penales, que la “excéntrica” carta sanchista del 24 de abril de 2024 quiso tapar aludiendo a que todo era fruto de una campaña “golpista” de la derecha judicial, política y mediática.
La carta realmente fue una “pequeña carta indiscreta” pues puso de manifiesto la “bajeza” de las intenciones de Pedro Sánchez de planificar un contraataque ante los problemas personales y políticos, que sabía que iban a tener un claro recorrido judicial, tomando como rehén a su propio partido y a una “sorprendida” sociedad. También la podemos considerar “indiscreta” ya que su verosimilitud fue inmediatamente puesta en duda observando la salida en tromba de los periodistas del “régimen” que puso de manifiesto cual era la verdadera intención de Pedro Sánchez que era crear un muro de defensa personal.
Pero en estos momentos en los que la izquierda ha puesto de manifiesto su versión más “religiosa”, conviene leer el versículo bíblico del libro de Samuel: “El señor le dijo, no te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura. No se trata de lo que el hombre ve, pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”, y el corazón de Sánchez quedó reflejado en dicha carta del 24 de abril de 2024, a pesar de la apariencia y su elevada estatura.