EDITORIAL
La incoherencia energética de Sánchez: fobia nuclear en casa, apoyo en Europa

La central nuclear de Trillo (Guadalajara) EUROPA PRESS 30/1/2010
La política energética del Gobierno de Pedro Sánchez es un ejercicio de contradicciones que pone en riesgo la estabilidad económica y la seguridad energética de España. Mientras el Ejecutivo mantiene una cruzada ideológica contra las centrales nucleares en territorio nacional, promoviendo su cierre progresivo, Sánchez no duda en respaldar la energía nuclear en el seno de la Unión Europea. Esta doble vara de medir, impregnada de dogmatismo y oportunismo político, refleja una gestión errática que los españoles pagamos en forma de facturas disparadas y dependencia energética.
La fobia a las nucleares en España no responde a criterios técnicos, sino a presiones ideológicas de los socios de coalición y a una narrativa verde que demoniza una fuente de energía limpia, estable y eficiente. Las centrales nucleares españolas, que generan cerca del 20% de la electricidad del país con cero emisiones de CO2, son un pilar clave para la descarbonización y la competitividad industrial. Sin embargo, el Gobierno insiste en su desmantelamiento, con cierres programados como el de Almaraz para 2027, sin un plan claro para sustituir esa capacidad con alternativas viables. Las renovables, aunque esenciales, no pueden garantizar aún la estabilidad que ofrece el nuclear, especialmente en picos de demanda o ante crisis como el apagón de abril de 2025.
Paralelamente, Sánchez apoya en Bruselas la inclusión de la nuclear en la taxonomía verde de la UE, reconociendo su papel en la transición energética europea. Esta hipocresía es inexplicable: ¿por qué avalar en Europa lo que se rechaza en España? La respuesta parece estar en el cálculo político. En casa, el Gobierno cede a los prejuicios de sus socios para mantener la coalición; en Europa, se alinea con el pragmatismo para no quedar descolgado. El resultado es una política energética sin rumbo, que debilita nuestra soberanía y encarece la vida de los ciudadanos.
España necesita una estrategia energética coherente, basada en la ciencia y no en la ideología. La nuclear, junto a las renovables, debe ser parte de la solución. Sánchez debe elegir: o lidera con visión de Estado o seguirá atrapado en sus contradicciones, mientras los españoles pagamos el precio.