enfoques del director
El Gobierno no aguanta más: de Miss Asturias a Cerdán pasando por el fiscal general
Pedro Sánchez debería dimitir, debería haber dimitido hace mucho y por múltiples motivos, pero ahora ya es insostenible.
Sólo él, su cara de cemento y su falta de escrúpulos pueden aguantar todo lo que está pasando en España: Begoña Gómez al borde del banquillo; el rescate de Air Europa con visos de irregularidades por todas partes; el hermano a un paso de ser juzgado; el fiscal general del 'sanchismo' imputado; el caso Ábalos con el exministro y ex secretario de Organización del PSOE en la picota por la trama de las mascarillas y los enchufes a amigas y prostitutas; el uso partidista y descarado de instituciones y organismos públicos, desde RTVE al CIS de Tezanos pasando por la Mesa del Congreso y el Tribunal Constitucional...
Por no hablar del apagón, el caos en Adif y las mentiras continuas y permanentes del Gobierno. Esto es un lodazal, una ciénaga con un hedor insoportable a corrupción, ineptitud y sectarismo. Ni arrancando lonas pueden taparlo. Y, ojo, porque todo indica que el actual secretario de Organización, Santos Cerdán, está a punto de caramelo.
La UCO le tiene entre ceja y ceja por presuntamente participar en la adjudicación de contratos públicos en los que él ni pincha ni corta. Veremos, pero si los investigadores señalan a Santos Cerdán, estaríamos ante dos secretarios de Organización del PSOE envueltos en presunta corrupción de forma consecutiva.
Y eso es insoportable. O debería serlo, porque aquí ya no pasa nada, nadie dimite, nadie asume responsabilidades. Ni siquiera dimite el vicepresidente socialista del Parlamento de Canarias al que la Policía grabó con un narco libanés en una conversación que le deja a los pies de los caballos. No dimite él, Gustavo Matos, ni Puente, ni el fiscal general ni, por supuesto, Pedro Sánchez. El jefe de la banda debería ser el primero, claro, pero no lo va a hacer.
Cuanto más acorralado está, más empeño va a tener por seguir en La Moncloa, no vaya a ser que sin el escudo protector de la presidencia del Gobierno acabe también ante un juez. Así que habrá que pensar en que vamos a tener Sánchez hasta 2027. ¡Qué pereza y qué pena!