Cuando las situaciones estresantes se repiten
El estrés causa estragos
Es evidente que en la vida hay luces y sombras y si se suman entornos y situaciones tóxicas todo parece insoportable y sin atisbo de solución. Pero surge la fuerza de la nada, el coraje y motivación ante el peligro. Se valora lo sencillo, lo más importante, lo que antes era insignificante. Se instaura, porque no queda otra, un alto nivel de resiliencia. El "no puedo más, aquí me quedo" surge en multitud de ocasiones.
Te das cuenta de los amigos de verdad, de esa familia que brilla por su ausencia. En hospitales surge esa conexión con esa otra familia que vive situaciones de angustia como tú y surgen nuevos amigos. El relax de una charla en un simple pasillo o en la cafetería. El compartir experiencias es como una terapia grupal. Es claro el cansancio y agotamiento físico y mental de no dormir y estar en estado de alerta continuo. A pesar de ello, estoy segura en hospitales públicos donde el cuidado es integral y abarca todas las especialidades y pruebas. Mi experiencia en los privados es nefasta y con una carencia de ética y profesionalidad bestial.
Me han preguntado si prefiero una cama y ducha y nula atención médica o una silla y auténticos profesionales. He tenido que darle la razón y optar por lo segundo, donde se hallan los medios apropiados y los mejores profesionales. A pesar de ello, uno desea estar en su espacio, su entorno habitual y que la estancia sea lo más corta posible. Respirar, ver el mar y esa brisa marina que tanta vida da. Cambiar a un entorno de luz y claridad, de energía y vitalidad como da la naturaleza. Tengo fe en ello y ahora más que se acerca la romería del Rocío y ese lunes de Pentecostés. Se cumple lo que se sueña y esa Blanca Paloma es Amiga que nunca falla.