editorial

La Conferencia de Presidentes tampoco se libra de las garras de Sánchez: el PP sopesa un plante

Este desprecio a la mayoría de las autonomías y ciudades autónomas no es solo un ataque al Estado autonómico, sino una muestra más de la deriva autoritaria de un presidente que confunde gobernar con controlar

(Foto de ARCHIVO) Foto de familia de la última Conferencia de Presidentes, en el Palacio de la Magdalena de Santander el 13 de diciembre de 2024Europa Press

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La Conferencia de Presidentes, prevista para el 6 de junio de 2025 en Barcelona, debería ser un foro de diálogo y cooperación entre el Gobierno central y las autonomías. Sin embargo, Pedro Sánchez parece empeñado en convertirla en otro escenario de su show político, ignorando las demandas de la mayoría de las comunidades y ciudades autónomas y mostrando, una vez más, su preocupante falta de talante democrático.

Las comunidades autónomas gobernadas por el PP —Andalucía, Madrid, Extremadura, Murcia, Castilla y León, Valencia, Aragón, La Rioja, Galicia, Cantabria, Baleares— junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, han exigido incluir ocho puntos clave en el orden del día. Desde la reforma de la financiación autonómica hasta la lucha contra la ocupación ilegal, pasando por un plan energético contra apagones o la financiación de la educación infantil, estas propuestas abordan problemas reales de los ciudadanos. Pero Sánchez, fiel a su estilo, parece dispuesto a imponer su agenda, relegando los intereses de las regiones a un segundo plano.

Este desprecio a la mayoría de las autonomías y ciudades autónomas no es solo un ataque al Estado autonómico, sino una muestra más de la deriva autoritaria de un presidente que confunde gobernar con controlar. Ignorar las demandas de estas regiones no es un simple desacuerdo; es un intento de silenciar a quienes no se pliegan a su proyecto político, convirtiendo la Conferencia en un instrumento de propaganda.

La posibilidad de un plante por parte del PP es una reacción lógica. No se trata de boicotear, sino de defender la dignidad de unas regiones que no aceptarán ser comparsas de Moncloa. Si Sánchez insiste en su cerrazón, estará dinamitando un foro esencial para la cohesión territorial. La democracia se construye con diálogo, no con imposiciones. Al ignorar a la mayoría, Sánchez no solo desoye a las autonomías del PP, sino que menosprecia a los ciudadanos que representan. Un plante sería un grito de alerta ante un Gobierno que, lejos de unir, parece decidido a dividir.