editorial
Leire Díez y Aldama: el esperpento que retrata al Gobierno de Sánchez
Las maniobras que conocemos de estos dos personajes demuestran que este Gobierno no solo es mentiroso y sin escrúpulos, sino que es peligroso y cutre

El empresario Víctor de Aldama y la exmilitante socialista Leire Díez, tras la rueda de prensa dada por esta para dar explicaciones.
No va más. El espectáculo que nos ofrecieron este miércoles la fontanera del PSOE, Leire Díez, y el comisionista del caso Ábalos, Víctor de Aldama, pone la guinda al retrato tenebroso de este Gobierno y del PSOE. La comparecencia ante la prensa de 'Lady Cloacas' para contarnos -como si fuéramos imbéciles- que las cosas no son lo que son ni lo que parecen porque en realidad está escribiendo un libro, quedará como un icono de la degradación de España bajo el sanchismo. Y la irrupción de Víctor de Aldama, que casi llega a las manos en medio de un arrebato de ira, se sumará a la antología de los episodios más cutres de nuestra historia reciente, junto a Ruiz Mateos y Jesús Gil.
Las maniobras que conocemos de estos dos personajes demuestran que este Gobierno no solo es mentiroso y sin escrúpulos, sino que es peligroso y cutre. Porque ambos están conectados al Gobierno por el cordón umbilical de la corrupción y el juego sucio. Ambos son criaturas paridas y alimentadas por el sanchismo en ministerios y empresas públicas a la sombra de ministros y altos cargos poco o nada recomendables.
No tiene nada de extraño. Es normal que tras un presidente del Gobierno y líder del PSOE como Sánchez, sin escrúpulos ni principios ni límites, haya personajes de la misma calaña: desde Ábalos y Cerdán a Aldama pasando por Leire Díez y Koldo. El PSOE y el Gobierno se resumen en la foto del Peugeot, la banda que alcanzó el poder mediante un pacto con un prófugo y acuerdos con los enemigos de España, incluidos ahí los filoetarras.
De esos polvos, estos lodos. España necesita desarticular la banda que nos gobierna y hacer borrón y cuenta nueva. Hay que deshacerse de las leires, los aldamas y los koldos, pero también de sus superiores, los sanchistas y el propio líder que da nombre a la banda.