El lehendakari critica a Ayuso y se pega un tiro en el pie: ve intolerable lo que siempre han hecho
El Gobierno vasco critica con dureza a Ayuso por haberse levantado de la Conferencia de Presidentes cuando el lehendakari, Imanol Pradales, ha comenzado a pronunciar su discurso en euskera. Lo ve como una "intolerable falta de respeto al euskera, miles de euskaldunes, lehendakari y pueblo vasco". Bueno, vamos a darle la razón a Pradales, que habla el euskera como Ana Botella el inglés. Vamos a concederle que salir de la sala durante su intervención es una falta de respeto gravísima.
¿Qué es entonces ni siquiera asistir a la Conferencia de Presidentes, no acudir, no aceptar la invitación? ¿Cómo califica a su negativa a acudir al desfile del 12 de octubre, fiesta de la hispanidad? ¿Qué consideración le merece ausentarse siempre en los acos conmemorativos de la Constitución cada 6 de diciembre en el Congreso? Supongo que si levantarse de la mesa ante la intervención del lehendakari es una "intolerable falta de respeto", dar plantón al Rey, al Gobierno y a los demás presidentes autonómicos será casi casi un delito. Como mínimo, siendo muy generosos en la comparación, será una falta intolerable de respeto a millones y millones de Españoles, a sus instituciones y al pueblo español.
Cansa un poquito, mucho en realidad, el victimismo de estos separatistas que se creen en el derecho de escupirnos en la cara, menospreciarnos e insultarnos, pero no admiten que nadie les toque un cabello. Boxeadores de pegada dura y mandíbula de cristal. Ayuso les da un poco, una cucharadita solo, de su propia medicina. Si se quieren ofender es su problema.
Lo de los pinganillos entre españoles, que es lo que son Pradales y Aitor Esteban -también Otegi, por desgracia- es un despropósito primero y una metáfora de la España de hoy. Un despropósito porque los idiomas están hechos para comunicarnos no para separarnos. Si Sánchez, que habla inglés con fluidez, acude a una cumbre internacional con líderes extranjeros se comunica con ellos en ese idioma. No se le ocurre exigir que le pongan un pinganillo.
Lo lógico es que Pradales e Illa hablen castellano, porque es el idioma común de todos y porque también es el idioma propio de sus regiones. En el País Vasco el castellano es tan idioma vasco como el euskera. Y en Cataluña el catalán la lengua propia, tanto como lo es el castellano. Luego está la mentalidad de estos que han montado su negocio sobre la división, sobre marcar diferencias, sobre la superioridad moral y si me apuras racial.
La realidad es que estamos ante el cinismo clásico de los separatistas vascos cómplices de la banda sanchista. Ese partido, el PNV, no tiene ninguna legitimidad moral para hablar de respeto. No respetó el pacto con Rajoy y tras acordar los presupuestos con él se abrazó a Sánchez para sacar adelante la moción de censura que aupó al socialista a la presidencia del Gobierno y le han apoyado todos estos años como fieles escuderos. Eso de recoger las nueces se les da de miedo.