Feijóo moviliza, Sánchez desayuna

Feijóo, y Ayuso, durante la concentración del PP
El PP ha llamado a la movilización ciudadana en contra de la corrupción que rodea al Gobierno y con la intención de forzar un adelanto electoral, y aunque han sido decenas de miles de personas las que han secundado su convocatoria, ni la asistencia ha sido excepcional ni suficiente para que Sánchez se decida a subastar en las urnas su sillón presidencial.
La verdad es que no lo habría sido de ninguna de las maneras, porque Pedro Sánchez, que no se baja de Moncloa ni con un equipo de demolición y una banda de mariachis gritándole al oído, solo le puede sacar de Moncloa alguno de sus socios, y ninguno parece estar por la labor. Su permanencia no está en riesgo, y sabiéndolo, seguro que hoy ha desayunado como si tal cosa con una tostadita de aguacate o lo que sea que tomen los presidentes socialistas los domingos.
Tal y como están las cosas y con el millón y medio de votantes que obtuvo el PP en Madrid en las generales de 2023, se esperaba algo más impresionante que un diez por ciento en la plaza. Pero claro, hay misa, hay vermut, y hay una extraña resistencia natural del español medio a caminar bajo el sol a menos que haya playa de por medio. Feijoó lo sabe y a pesar de ello, se ha arriesgado.
¿Mérito por su parte? Seguramente sí teniendo en cuenta que es la sexta convocatoria de movilización de los populares en lo que va de legislatura. Pero una cosa es el mérito de intentarlo y otra muy distinta el éxito. Éxito es que el presidente se incomode. Que cambie de postura. Que sude. Y Sánchez, por lo visto, sigue fresco como una lechuga en noviembre. Si a esto le añadimos el empeño tanto de Feijoó como de Abascal, únicos socios posibles en caso de necesidad, de marcar distancias tirándose las tizas a la cabeza el uno al otro como un par de colegiales, me parece que lo de acudir a las urnas, casi que lo vamos a tener que dejar para 2027.