VIAJES

Jorge Espinós

Director General de VB Group

El auge del trabajo remoto y su impacto en los viajes de negocios

Con el auge del teletrabajo y los modelos híbridos, muchas empresas españolas están replanteando su manera de viajar. Los desplazamientos corporativos ya no se planifican únicamente por necesidad operativa, sino por su aportación de valor. 
En otras palabras: se viaja menos, pero con objetivos más definidos.

Los viajes de negocios están cambiando

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El trabajo remoto ha dejado de ser una solución circunstancial para convertirse en un nuevo estándar en muchas empresas. Aunque su expansión fue impulsada por una situación de emergencia, debido a la crisis del COVID-19, su consolidación responde a una transformación más profunda: un cambio cultural y tecnológico que está reconfigurando la manera en que trabajamos, nos relacionamos y, por supuesto, nos desplazamos.

Según un informe de Adecco Group, el 14,4 % de los trabajadores en España trabaja a distancia, porcentaje que asciende al 25,5 % en Madrid. Estas cifras reflejan cómo el modelo híbrido se ha consolidado como opción principal, obligando a las empresas a rediseñar sus políticas de movilidad profesional. Ya no basta con gestionar viajes: ahora hay que justificar su necesidad en función del impacto que generan.

El viaje de negocios, que durante décadas ha estado asociado a la rutina y al volumen, responde hoy a una nueva lógica. En lugar de acumular kilómetros, se prioriza la calidad del encuentro. Los desplazamientos se reservan para momentos clave: negociaciones estratégicas, eventos de alto nivel, dinámicas de equipo o exploración de nuevos mercados. Por ello, la presencialidad, se convierte en este nuevo paradigma en un recurso estratégico.

Además, el teletrabajo ha promovido una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad, la conciliación personal y la productividad del empleado. El desplazamiento ya no se percibe como un beneficio en sí mismo, sino como una inversión que debe ofrecer retorno. Esto exige planificación más cuidadosa, soluciones flexibles y políticas alineadas con los intereses tanto de la empresa como del profesional.

Nuevas necesidades, nuevos viajes

Paradójicamente, el trabajo remoto también ha generado viajes que antes no existían. Al pasar menos tiempo juntos, muchas organizaciones promueven encuentros presenciales para reforzar los vínculos: eventos internos, formaciones o team buildings que requieren desplazamientos específicos.

Además, hay nuevos perfiles de viajeros: empleados que antes vivían cerca de la oficina y acudían a diario, ahora solo lo hacen unos días al mes. Cuando lo hacen, necesitan alojamiento, transporte y planificación. El viaje de negocios se redefine y se amplía.

El teletrabajo está cambiando la esencia de los viajes de negociosGetty Images

El bleisure, una práctica cada vez más extendida

Una tendencia que ha cobrado fuerza es la fusión entre trabajo y ocio, conocida como bleisure. El profesional remoto puede prolongar su estancia o adaptar sus horarios para combinar responsabilidades laborales con actividades personales. Esta realidad difumina los límites tradicionales entre viaje corporativo y experiencia individual, y obliga a las organizaciones a incorporar una mirada más amplia y humana en su gestión de viajes.

Desde nuestra experiencia en VB Group, diseñando eventos corporativos y soluciones de movilidad internacional, hemos observado de primera mano esta evolución. Las empresas no solo buscan optimizar costes o logística: también aspiran a generar encuentros que fortalezcan vínculos y alineen equipos.

El reto, por tanto, va más allá de ajustar presupuestos

Supone revisar protocolos, herramientas, acuerdos con proveedores y, sobre todo, marcos culturales. También implica entender que los encuentros presenciales poseen un gran valor relacional y simbólico. En un contexto digitalizado, el contacto humano se ha vuelto más escaso y valioso.

En definitiva, el auge del trabajo remoto no ha eliminado la necesidad de viajar, pero sí ha elevado el umbral para hacerlo. Viajamos con más intención, con mayor conciencia y con criterios más exigentes. Las empresas que sepan adaptarse a este nuevo equilibrio entre lo presencial y lo virtual estarán mejor preparadas para gestionar su talento, cuidar sus recursos y multiplicar sus oportunidades.