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Se acerca el final de Sánchez: Cerdán, Ábalos y Koldo encabezaban la organización criminal del PSOE

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La dimisión de Cerdán ya no es suficiente. Sánchez ha quedado seriamente comprometido por el demoledor informe de la UCO que ha llevado a su secretario de Organización ante el Tribunal Supremo y que ve una organización criminal en el PSOE, donde José Luis Ábalos se encargaban presuntamente de amañar contratos de obra pública a favor de empresas que pagaban una mordida y Santos Cerdán de fijar el precio y cobrarlo.

Ábalos, Koldo y Cerdán forman parte de la llamada banda del Peugeot. El otro es Pedro Sánchez, al que ayudaron a ganar las primarias del PSOE para hacerse con la secretaría general del partido. Bueno, a ganar precisamente no, porque en el informe de la UCO se sospecha que Cerdán y Koldo amañaron ese proceso electoral interno en 2014: "Cuando termine apuntas como que han votado esos dos que te faltan y sin que te vea nadie metes las dos papeletas", le dijo Cerdán a Koldo por WhatsApp. "Ya está", contestó el otro minutos después.

Si resulta difícil creer que Sánchez no supiera nada de los presuntos amaños de obra pública de sus compañeros de viaje en el Peugeot, más complicado es todavía pensar que no estuviera al tanto de que su equipo de las primarias amañó el resultado. Sánchez queda totalmente comprometido. O es cómplice de estos presuntos mangantes o es un incompetente, el tonto que no se enteraba de nada. En cualquiera de los dos supuestos, como superior de todos ellos tiene la obligación política y moral de dimitir. Por corrupto o por inútil. 

El caso es que todo apunta a que delante de sus narices o con su complicidad -no se puede descartar- en el PSOE y en el Ministerio de Transportes, es decir en el Gobierno, se instaló una organización criminal dedicada a cobrar mordidas. Es más. Cabe preguntarse si el dinero obtenido por esta red mafiosa iba a los bolsillos de sus integrantes o si también acababa en el propio PSOE, si estamos en definitiva ante un caso de financiación ilegal del PSOE.

Sánchez, ahora sí, es un cadáver político y, no lo descartemos, es también carne de juzgado. El tiempo lo dirá. Ha demostrado siempre que es capaz de cualquier cosa. Lo que no sabemos es cuánto tiempo más este tipo va a someternos a los españoles a esta tortura, a este bochorno y a este descrédito. Lo que está claro es que con Sánchez no se puede, no se debe descartar nada.

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