Una cenita en el búnker

El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez
La película El Hundimiento relata los últimos días de los jerarcas nazis en el búnker de Berlín mientras fuera de los muros de hormigón se derrumbaba el régimen del Tercer Reich alemán. Toda la película está rodada en el ambiente asfixiante de un búnker de hormigón bajo tierra, donde sus moradores están totalmente desconectados de la realidad que estaba ocurriendo en los barrios de la sitiada ciudad de Berlín.
Algo semejante se está viviendo en la Moncloa que se ha convertido en el búnker del sanchismo, y donde Pedro Sánchez se ha refugiado para montar con sus colaboradores más estrechos una realidad paralela. En la película el protagonista exigía con gritos desesperados a sus generales que movilizaran al ejército para parar a los soviéticos, y estos se miraban incrédulos sin que nadie se atreviera a decir que ya no existía ejército y que las tropas rusas ya se encontraban entrando en la cancillería.
El jueves pasado, en medio de un caos informativo tremendo, Pedro Sánchez compareció para decir que era totalmente ajeno a lo que habían hecho sus más estrechos colaboradores, a la vez que mandaba un mensaje a los militantes socialistas de que había que resistir puesto que los ataques que están recibiendo son un asedio de enemigos fachas. Pero como se describe en la película referida, este mensaje no es creíble, sus colaboradores saben que todo es verdad porque han sido protagonistas de lo que describe el informe de la UCO, además saben que el Número Uno conoce también la verdad.
La muestra más clara de dicha realidad paralela en la que viven todos los que están bajando paso a paso al búnker, es la frase de la ministra de Igualdad Ana Redondo al Fiscal General del Estado: “¿Nos vamos de cenita?”. Eso mismo lo describe la película ya que mientras en el exterior se recrudecía la guerra en el interior se celebraban cenas de gala, como sino pasara nada, exactamente como esta ocurriendo en la realidad paralela del sanchismo.
El búnker se está llenando de los más sanchistas para rodear a su líder, pero todos saben que la única salida es “el hundimiento”, no hay alternativa, porque todos han ligado su destino a Pedro Sánchez, y el aún Presidente del Gobierno está entrando en una siniestra realidad paralela que les va a arrastrar.
Los que vimos la comparecencia de Sánchez no pudimos sufrir mayor vergüenza, al verlo aparecer maquillado de “sufrimiento” y entregando la cabeza de Santos Cerdán por el informe de la UCO, que horas antes negaban, y que era el mismo Presidente que niega solidez a los informes que este grupo operativo de la Guardia Civil ha elaborado en los casos que afectan al Fiscal General del Estado, a su mujer Begoña Gómez o a su hermano David Sánchez.
Muchos ciudadanos se preguntaron ayer por qué unos informes son ciertos y otros no. Esa es la realidad que Sánchez se niega a aceptar y que desmorona toda su puesta en escena del jueves pasado, y que sin duda preocupa a sus colaboradores sanchistas, que saben perfectamente que el informe de Santos Cerdán solo es una pieza dentro del complejo sumario judicial que se está tramitando en el Tribunal Supremo. Sin duda todo saldrá y no solo implicará a Koldo, Santos Cerdán y a Ábalos, puesto que el vértice de dicho triangulo, lo que les une verdaderamente a los tres, es su trabajo y fidelidad a Pedro Sánchez. Trabajaron en 2014 para hacerlo secretario general del PSOE, utilizando todo tipo de maniobras como hemos oído en las conversaciones telefónicas y la manipulación de votos en dichas primarias.
El búnker se está llenando de sanchistas irredentos y sin duda se celebrarán “cenitas” como las que organiza Ana Redondo para el Fiscal General, pero el final será tan dramático como el de la magnifica película “el Hundimiento”. No obstante y con toda seguridad hay muchos socialistas que se negarán a bajar al búnker y sellarán la puerta de hormigón para que no puedan salir los que conforman el grupo criminal descrito en el informe de la UCO.
Sin duda lo que se vio el pasado jueves en el grupo parlamentario del Congreso, es que empezaba a haber vergüenza, mucha vergüenza, y esa reacción es la antesala de la dignidad y esta a su vez la puerta de salida del sanchismo, que está entrando en los estertores de la desaparición, como ocurrió en el bunker de berlín en mayo de 1945, aunque sigan intentando deambular en su realidad paralela con “cenitas” o sin “cenitas”.