editorial

El silencio de Ábalos tenía un precio: Cerdán quiso comprarlo en nombre del PSOE

Este escándalo no solo desvela un intento de soborno para contener el caso Koldo, sino que pone en evidencia la hipocresía de un PSOE que predica transparencia mientras opera en la penumbra

Ábalos y su ex novia, Andrea de la Torre

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La política española sigue atrapada en un pantano de maniobras turbias que desmienten cualquier discurso de regeneración. Las revelaciones publicadas por EL MUNDO, respaldadas por la ex pareja de José Luis Ábalos, sacuden al PSOE y exponen su doble moral. Según su testimonio, Santos Cerdán, número tres del partido y hombre de confianza de Pedro Sánchez, habría intentado comprar el silencio del exministro con dádivas a cambio de que renunciara a su acta de diputado y protegiera al partido en el caso Koldo.

La ex pareja de Ábalos afirma haber presenciado y grabado una reunión en la que Cerdán, actuando en nombre del PSOE, ofreció un sueldo en una consultora afín, el pago de su defensa legal e incluso ingresos por tertulias y artículos. Todo, según mensajes de WhatsApp revelados por EL MUNDO, a cambio de que Ábalos cerrara la boca y abandonara su escaño. El exministro, sin embargo, rechazó las ofertas, al considerarlas insuficientes para garantizar su estabilidad. Pero la intentona ya estaba sobre la mesa.

Es impensable que Pedro Sánchez no estuviera al tanto de estas maniobras. La renuncia de un diputado como Ábalos, envuelto en un escándalo de corrupción, es un asunto de máxima gravedad que afecta directamente al partido, al grupo parlamentario socialista y, en última instancia, a la estabilidad del Gobierno. Que Cerdán actuara sin el conocimiento o la aprobación de Sánchez resulta inverosímil, dado el control que el presidente ejerce sobre su entorno.

Este escándalo no solo desvela un intento de soborno para contener el caso Koldo, sino que pone en evidencia la hipocresía de un PSOE que predica transparencia mientras opera en la penumbra. Si las grabaciones salen a la luz, podrían ser la prueba definitiva de un pacto inmoral. La ciudadanía exige respuestas: ¿quién autorizó a Cerdán? ¿Qué sabía Sánchez? El PSOE no puede seguir esquivando su responsabilidad con silencios o desmentidos vacíos.